Tianguis de crónicas mexiquenses por Rodrigo Sánchez Arce
El pasado 17 de abril se cumplieron 330 años del fallecimiento de Sor Juana Inés de la Cruz. Siempre me ha interesado resaltar y difundir el paso de la Décima Musa por el hoy territorio mexiquense.
La niña Juana Inés de Asbaje y Ramírez nació el 12 de noviembre de 1648 en Nepantla, actual municipio de Tepetlixpa. En el Centro Regional de Cultura de Nepantlase preservan los restos de la casa donde nació. Sus padres querían bautizarla en la Parroquia de San Esteban Protomártir, pero no pudo recibir el sacramento ya que era “convento de administración”.
La niña fue bautizada en el templo dominico de San Vicente Ferrer de Chimalhuacán, perteneciente al municipio de Ozumba (muchos lo confunden con el actual municipio de Chimalhuacán). En Ozumba vivieronparientes de Juana Inés y en 1737 nacería un primo suyo: José Antonio Alzate y Ramírez. En Ozumba se ubica la Casa de Cultura que lleva el nombre de este connotado científico.
En Amecameca se encuentra la Hacienda Panoaya, donde Juana Inés vivió entre los 3 y 8 años. Ahí aprendió a leer. También en Amecameca realizó visitas a la parroquia del Sacromonte.
Algunos sitios de la ruta por la que viajó Juana Inés cuando su madre la envió a la ciudad de México a vivir con sus tíos están en Tlalmanalco: la antigua capilla abierta del templo de San Luis Obispo; en Chalco: la Parroquia de Santiago Apóstol; y en Ayotzingo, pueblo de Chalco: el ex convento de Santa Catarina Mártir.
El resto de su historia es conocida. Sor Juana llegó a Ciudad de México en 1656 y ya no salió de allí hasta su muerte el 17 de abril de 1695. En 1979, por decreto presidencial, el día de su nacimiento, 12 de noviembre, fue declarado Día Nacional del Libro.

