Tianguis de crónicas mexiquenses por Rodrigo Sánchez Arce
Sor Juana es omnipresente. Prácticamente se estudia en todas las carreras humanísticas del país. En la Ciudad de México existe una institución que lleva su nombre: Universidad del Claustro de Sor Juana. En los Estados Unidos existe un grupo de estudios sorjuanistas en la Universidad de California en Santa Bárbara.
Actualmente, Sor Juana es símbolo de diversos colectivos feministas y LGBT+. Curiosamente no representa a movimientos por la equidad educativa, siendo que lo que realmente quería la Décima Musa era estudiar en igualdad de condiciones que los varones.
En el Estado de México, necesariamente somos sorjuanistas. Ella nació en San Miguel Nepantla, pueblo perteneciente al actual municipio de Tepetlixpa. En Nepantla está ubicado el Centro Regional de Cultura que lleva su nombre. Este alberga los restos de la casa donde nació. A su vez, la Hacienda Panoaya en Amecameca preserva la memoria de la niña que vivió allí. Y en el ex convento y parroquia de San Vicente Ferrer en el pueblo de Chimalhuacán, municipio de Ozumba, fue bautizada la recién nacida (esto último es importante pues incluso muchos eruditos e investigadores piensan que fue bautizada en el actual municipio de Chimalhuacán, lo cual es incorrecto).
Los meses de abril y noviembre están dedicados a ella. El 17 de abril se conmemora su fallecimiento y el 12 de noviembre su nacimiento. Ambas fechas están vinculadas a los libros: en abril, muy cerca de la fecha de su nacimiento queda el 23, Día Mundial del Libro. Y en su honor, el 12 de noviembre se declaró Día Nacional del Libro.
Tengo la impresión de que se conoce más su vida que su obra escrita, tal vez la gente no la entienda por su estilo barroco de escritura.
No obstante, Sor Juana siempre será motivo para exaltar la cultura y la literatura.

