Cometa Swift-Tuttle: la fuente de las perseidas

Las perseidas, lluvia de estrellas de agosto, provienen del cometa Swift-Tuttle. Descubre su historia, ciencia y vínculo con la constelación de Perseo.
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Cada mes de agosto, el cielo nocturno se ilumina con un espectáculo natural: la lluvia de estrellas conocida como perseidas. Popularmente asociadas con la constelación de Perseo, estas estrellas fugaces tienen un origen mucho más tangible. Lejos de ser estrellas que mueren, son fragmentos de un cometa que, al cruzar la atmósfera terrestre, se incendian y dibujan trazos luminosos en la oscuridad.

¿Cuál es el verdadero origen de las perseidas?

Las perseidas provienen del cometa Swift-Tuttle, descubierto en 1862 por Lewis Swift y Horace Tuttle. Este cometa orbita alrededor del Sol cada 133 años, dejando tras de sí una estela de polvo y partículas rocosas. Cada vez que la Tierra atraviesa esa nube de restos, los diminutos fragmentos, algunos del tamaño de granos de arena, entran a gran velocidad en la atmósfera y se desintegran, creando el fenómeno luminoso.

La actividad de las perseidas alcanza su punto máximo a mediados de agosto, cuando la Tierra cruza la parte más densa de esta corriente de partículas. Los meteoros pueden entrar a velocidades de hasta 59 kilómetros por segundo.

¿Qué papel juega la constelación de Perseo?

Aunque las perseidas parecen surgir de un punto cercano a la constelación de Perseo, este vínculo es visual, no físico. Perseo es un conjunto de estrellas que, desde la Tierra, parecen formar una figura reconocible. Sin embargo, están a distancias muy diferentes entre sí. Por ejemplo, Mirfak, su estrella más brillante, está a 510 años luz, mientras que Algol se encuentra a apenas 90 años luz.

Este “radiante” aparente en Perseo sirve a los astrónomos para identificar la lluvia de estrellas, pero no significa que los meteoros tengan relación con esos astros.

Un espectáculo que combina ciencia y tradición

Las perseidas no solo fascinan a los observadores por su belleza, también poseen un profundo significado cultural. Desde la antigüedad, diversas civilizaciones han asociado lluvias de estrellas con mitos y leyendas. En la tradición cristiana europea, las perseidas se conocen como “lágrimas de San Lorenzo”, por coincidir con su festividad el 10 de agosto.

Hoy, el fenómeno es también una oportunidad para la divulgación científica. Observatorios y comunidades astronómicas organizan eventos para guiar al público en su contemplación, resaltando tanto su estética como su valor educativo.

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Sobre el Autor Sofia Saavedra