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Las violó, orinó, golpeó con una pala y las roció con alcohol para prenderles fuego, una murió y la otra espera justicia

Daniela Montes | 19 julio, 2021
Las violó, orinó, golpeó con una pala y las roció con alcohol para prenderles fuego, una murió y la otra espera justicia

La noche del 8 de julio de 2017, Ana Laura cenaba en la casa de su amiga María Emma Córdoba en la localidad de Punta Lara, en La Plata.

Eran estudiantes y se habían conocido trabajando en un local de hamburguesas. Cerca de la medianoche, Ana abrió la reja para hacer ingresar a los perros de su amiga que se mojaban bajo la lluvia en el patio delantero. Entonces se le abalanzó un hombre que a punta de pistola la obligó a entrar.

En las posteriores horas, el agresor forzó a las amigas a tocarse entre ellas, las violó, orinó y las golpeó salvajemente con el filo de una pala. Se mostraba furioso contra Emma. Cuando creyó que habían muerto las roció con licor de melón e intentó prenderles fuego.

Antes de irse aseguró la puerta con llave. Emma murió en el acto, pero Ana logró salvarse. Como pudo salió a la calle a pedir ayuda.

El personal policial que intervino dejó asentado en el acta que “una joven semidesnuda con lesiones ostensibles gritaba ‘Auxilio, ayúdenme, que está ahí tirada muerta, la mató y nos violó a las dos’”.

El testimonio de Ana permitió identificar y capturar de inmediato a Ariel Báez, vecino de la casa de Emma. En el allanamiento la Policía encontró una mochila de una de las víctimas, sus tarjetas SUBE, un carnet de la facultad, maquillajes, un teléfono celular y el DNI de Emma. También, ropa ensangrentada y el revólver calibre 38 plateado que Ana logró reconocer días después del ataque.

Báez fue acusado de los delitos de violación de domicilio, privación Ilegal de la libertad agravada, abuso sexual gravemente ultrajante y con acceso carnal agravado por el empleo de arma, tentativa de homicidio y homicidio doblemente agravado con ensañamiento y mediando violencia de género, hurto, y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.

Cuando lo fueron a buscar simulaba dormir junto a su mujer y su hija recién nacida. Hace cuatro años que Ana Laura González lucha contra la modorra del Tribunal Oral Criminal N° 5 de La Plata, que dilata sin razones aparentes la elevación a juicio de la causa que la tiene como particular damnificada. Víctimas, familiares y hasta el propio imputado permanecen atrapados en un limbo procesal in eternum.

Otro capítulo de una justicia que, lejos de resolver, fracasa una y otra vez frente a la violencia machista. Con todas las etapas procesales concluidas, desde hace cuatro años Ana espera que se fije la audiencia de debate oral y público que permitirá una sentencia. La ocasión de producir la prueba, recopilada durante la investigación, y de determinar la calidad o no de autor penalmente responsable del imputado. La imprescindible instancia de reparación.

Con información Sin Embargo

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