Tianguis de crónicas mexiquenses por Rodrigo Sánchez Arce
El 9 de abril de 1941, el Congreso aprobó el decreto del escudo del Estado de México. Para ello, desde el año anterior, el gobierno estatal convocó a un concurso, mismo que ganó el pintor oriundo de Zinacantepec, Pastor Velázquez, quien creó dicho escudo que, con ciertas modificaciones, continúa vigente hasta hoy.
Por esos días también se dio a conocer el nuevo Himno al Estado de México, con letra del poeta Heriberto Enríquez y composición del músico Manuel Esquivel. Es aquel himno del verso “Mexicanos por patria y provincia”.
Lo anterior significa que, desde su creación el 2 de marzo de 1824, debieron pasar 117 años para que nuestra entidad tuviera su primer escudo y su primer himno.
Por otra parte, hasta la década de 1970, nuestra entidad era la única del país que carecía de gentilicio. En un artículo anterior describí las circunstancias en que Mario Colín acuñó el término “mexiquense”; que el primer gobernador que lo utilizó fue Alfredo del Mazo Gonzálezen su discurso de toma de posesión el 15 de septiembre de 1981: y que fue hasta 1985 cuando la Academia Mexicana de la Lengua aceptó oficialmente dicho gentilicio.
Lo anterior significa que, desde la creación de nuestra entidad, debieron pasar 157 años para que se comenzara a utilizar el gentilicio “mexiquense”.
Así, la identidad del Estado de México es una identidad tardía, que ha tenido problemas para arraigarse. Varias razones lo explican, entre ellas los cambios de capital en el siglo XIX y la indefinición de los límites geográficos estatales hasta inicios del siglo XX; que es el Estado llamado igual que la federación toda; que la población ha crecido por la llegada de migrantes de otros estados; y que muchas veces la gente de municipios conurbados siente mayor identificación con la Ciudad de México.

