La investigación por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre de 2025 en la plaza principal del municipio, enfrenta una nueva crisis tras revelarse un dictamen balístico privado que contradice la versión oficial sostenida por la Fiscalía General del Estado de Michoacán.
El caso ha sido marcado por dudas desde el inicio. Sin embargo, el hallazgo de un séptimo casquillo balístico, distinto a los seis previamente identificados, podría cambiar el rumbo del proceso judicial y cuestionar la versión que mantiene el fiscal Carlos Torres.
El peritaje clave: un casquillo dorado con otra procedencia
Según el expediente oficial, el ataque fue perpetrado por un adolescente que disparó seis veces contra Manzo. En el lugar, la fiscalía recolectó seis casquillos grises con la leyenda “Luger Mon”, todos vinculados al arma del agresor, una pistola Pietro Beretta calibre 9 mm.
No obstante, un séptimo casquillo, localizado en una jardinera donde ocurrió el forcejeo final, presenta diferencias notables: es de color dorado y lleva la marca “Águila”. El peritaje independiente, solicitado por la defensa, concluyó que este casquillo no fue disparado por el arma del atacante, sino por otra pistola.
La prueba balística privada analizó las estrías microscópicas impresas en cada casquillo al ser disparado. El resultado fue contundente: las marcas del casquillo dorado no coinciden con las de los otros seis, que sí fueron disparados por el arma del homicida.
Fiscalía insiste en su teoría inicial
A pesar de esta nueva evidencia, el fiscal Carlos Torres reiteró en conferencia de prensa el 28 de noviembre que “fue la misma arma”. Aunque reconoció la existencia del peritaje independiente, dejó la decisión final en manos del juez.
La postura oficial ha sido duramente cuestionada por la defensa, que argumenta que la teoría de una sola arma sustenta las acusaciones contra los escoltas del alcalde. Según esta línea de investigación, se les imputa dolo al actuar y omisión en la protección del edil, lo cual podría acarrear penas de entre 20 y 50 años de prisión.
Defensa refuta acusación de dolo
La defensa también destaca que el ataque ocurrió en apenas 1.5 segundos y que una de las escoltas, Monserrat Hernández, fue herida al intentar cubrir al alcalde. El hecho está documentado en su expediente clínico, pero según sus abogados, no ha sido valorado adecuadamente por el juez del caso.
Una investigación bajo escrutinio público
La revelación de esta nueva prueba balística ha encendido las alarmas en torno a la transparencia y rigor de la investigación por el magnicidio de Carlos Manzo. Mientras la fiscalía insiste en su versión, la defensa exige que se escuche a la ciencia forense. El caso sigue abierto, con implicaciones legales y políticas de gran alcance.
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