Morelia, Michoacán.– Cientos de personas irrumpieron este domingo 2 de noviembre en el Palacio de Gobierno de Michoacán, exigiendo justicia por el asesinato de Carlos Manzo Rodríguez, presidente municipal de Uruapan, ocurrido un día antes durante un acto público. La protesta, que inició de forma pacífica, terminó con daños materiales y consignas directas contra el gobierno estatal y federal.
Marcha por la paz y reclamo de justicia
La movilización comenzó en el Jardín Morelos, donde ciudadanos, comerciantes y simpatizantes del edil se reunieron con pancartas, veladoras y consignas. Desde allí avanzaron por el centro histórico hasta llegar al Palacio de Gobierno.
Con gritos como “¡Justicia para Manzo!”, “¡Fuera Morena!” y “¡México sin miedo!”, los manifestantes exigieron acciones concretas ante el creciente clima de violencia en la entidad. Al llegar a las instalaciones del Ejecutivo estatal, un grupo forzó las puertas principales e ingresó al edificio, donde colocaron carteles y realizaron pintas. También se reportó la quema de documentos administrativos.

Un asesinato que estremeció al país
Carlos Manzo fue asesinado la noche del sábado 1 de noviembre mientras inauguraba el Festival de Velas en Uruapan. El ataque ocurrió frente a cientos de asistentes y en presencia de su familia. A pesar de contar con escoltas de la Guardia Nacional, el edil fue gravemente herido y falleció horas después en un hospital.
Durante el atentado, también resultaron heridos un regidor y un escolta. Las autoridades informaron que dos presuntos atacantes fueron detenidos y uno más fue abatido en el lugar.
Perfil combativo y advertencias previas
El alcalde, de 40 años, era conocido por su postura crítica frente al crimen organizado y su denuncia abierta de la colusión entre autoridades y grupos criminales, especialmente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En septiembre de 2025, tras el asesinato de un policía municipal, Manzo suspendió las celebraciones patrias y pidió públicamente apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum, incluso solicitando armamento para su policía local.
Semanas antes de su muerte, había declarado públicamente: “Tengo mucho miedo, pero tengo que acompañarlo de valentía (…) No quiero ser un presidente municipal más de la lista de los ejecutados”.
Reacción oficial y presión social
El Gabinete de Seguridad de Michoacán condenó el asesinato y prometió que “no quedará impune”. Sin embargo, la ciudadanía exige resultados inmediatos. El homicidio ha provocado reacciones a nivel nacional e internacional, sumándose a una preocupante estadística: más de 150 alcaldes, exalcaldes y candidatos han sido asesinados en México en los últimos quince años.
La muerte de Carlos Manzo ha desatado una ola de indignación que va más allá de Uruapan. La irrupción al Palacio de Gobierno evidencia el hartazgo social ante la violencia y la impunidad. Mientras tanto, Michoacán y el país entero observan con atención si este crimen marcará un punto de inflexión o quedará, como tantos otros, en el olvido institucional.
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