Ciudad de México.- Fernanda Gómez, estudiante de 19 años del Cetis 56 “Ricardo Flores Magón”, es una joven del Cetis 56 que enfrenta severas secuelas físicas y neurológicas tras sufrir acoso escolar, agresiones físicas y robo por parte de varios compañeros. La joven del Cetis 56 ha denunciado los hechos en repetidas ocasiones, pero tanto autoridades escolares como instancias judiciales y de salud han mostrado una preocupante negligencia.
El acoso comenzó desde el semestre anterior y se intensificó durante el actual. Sus agresores, identificados como Fátima “N”, Allyson “N”, Frida “N”, Jesús “N” y Pablo “N”, la insultaban constantemente con frases ofensivas y discriminatorias. Aunque Fernanda reportó la situación a la coordinadora Vanessa Espinoza, no recibió apoyo alguno, a pesar de ser una joven del Cetis 56 experimentando agresiones.
Ataque a plena luz del día
El 1 de octubre, durante una clase de física, los agresores la amenazaron con golpearla al salir. Posteriormente, sobre la calle Norte 82, en la colonia Gertrudis Sánchez de la alcaldía Gustavo A. Madero, Fátima “N” la atacó físicamente, mientras los demás alentaban la agresión. Además de los golpes, le robaron una cadena de oro con valor sentimental.
Compañeros que presenciaron el ataque auxiliaron a Fernanda. Sus padres acudieron al plantel, pero el director se negó a recibirlos. Desde ese día, la joven del Cetis 56 ha presentado complicaciones neurológicas, motrices y crisis convulsivas.

Negligencia en cadena
Al intentar denunciar en la coordinación territorial GAM-2, la familia no fue atendida. En GAM-7, el titular Roberto Fuentes intentó forzar una declaración, a pesar del estado crítico de Fernanda. Sin médico legista disponible, los padres tuvieron que conseguir por su cuenta atención médica y presentar los diagnósticos para formalizar la denuncia por lesiones y robo.
En hospitales públicos, le negaron atención por falta de equipos o personal. El IMSS también se deslindó, alegando que el seguro escolar no estaba vigente, incluso con la documentación actualizada. Ante la falta de respuesta, la familia contrató atención privada.
Los especialistas diagnosticaron traumatismo craneoencefálico moderado, esguince cervical de tercer grado y crisis epilépticas postraumáticas. Su estado de salud se mantiene reservado.
Impunidad y exigencia de justicia
Hasta el momento, los agresores siguen asistiendo con normalidad al plantel. La Fiscalía no ha iniciado investigaciones formales ni realizado peritajes. La familia de la joven del Cetis 56 exige justicia, sanciones ejemplares y atención médica integral.
El caso de Fernanda Gómez expone una preocupante cadena de omisiones por parte de las autoridades escolares, de salud y judiciales. Mientras la víctima, joven del Cetis 56, lucha por su recuperación, los responsables permanecen impunes, lo que pone en entredicho la capacidad de respuesta del Estado frente a la violencia escolar.
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