El municipio de Ozumba, Estado de México, se encuentra consternado por el feminicidio número 103 registrado en la entidad durante 2025. La víctima, Itzel Díaz González, de 23 años, fue reportada como desaparecida el pasado martes 7 de octubre, luego de salir de su casa en el barrio Santiago para cenar con un amigo.
De acuerdo con la madre de la joven, Itzel conoció al presunto agresor en un grupo de música andina, del cual ambos formaban parte. Esa noche no regresó a su hogar, y tras varias horas sin comunicación, la familia presentó una denuncia ante las autoridades locales.
Vecinos exigieron su búsqueda en la explanada municipal
La desaparición de Itzel generó una movilización inmediata. Vecinos, familiares y amigos se reunieron el miércoles por la noche en la explanada municipal de Ozumba, donde exigieron al alcalde Ricardo Valencia intensificar la búsqueda y garantizar la presentación con vida de la joven.
La presión social creció rápidamente en redes y calles de la región de los volcanes, donde los habitantes demandaron acciones urgentes ante el aumento de feminicidios en la zona.
El presunto responsable confesó el crimen
De manera extraoficial, se informó que el presunto culpable se presentó voluntariamente ante las autoridades el jueves 9 de octubre, donde confesó haber asesinado a Itzel y haber ocultado su cuerpo en una cisterna dentro de su domicilio, ubicado en la avenida 2 de Marzo, en el municipio vecino de Tepetlixpa.
Elementos de seguridad acudieron al sitio señalado, donde confirmaron el hallazgo del cuerpo y su identificación. Hasta el momento, las autoridades no han revelado las causas precisas de la muerte, mientras el detenido permanece bajo investigación por el delito de feminicidio.
Exigen justicia y seguridad para las mujeres
El caso ha provocado una fuerte indignación entre la población. Familiares, colectivos feministas y ciudadanos de Ozumba y Tepetlixpa exigieron que el crimen no quede impune y reclamaron mayor protección y respuesta institucional ante la ola de violencia de género que azota al Estado de México.
Mientras tanto, organizaciones locales preparan una marcha en memoria de Itzel, quien soñaba con dedicarse profesionalmente a la música.
El feminicidio de Itzel Díaz González pone nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de las mujeres en el Estado de México, así como la urgente necesidad de reforzar los mecanismos de prevención, búsqueda y justicia. La comunidad espera que este crimen no quede impune y que su nombre se convierta en un símbolo de exigencia y memoria colectiva.

