Tianguis de crónicas mexiquenses: Rodrigo Sánchez Arce
No me refiero, por supuesto, al aniversario de aquel antiguo “Camino de la Plata” novohispano, sino a sudeclaración como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO hace 15 años, el 1 de agosto de 2010.
Esa extensa ruta comercial de 2 mil 600 kilómetros de longitud cruzó nuestro país desde la Ciudad de México hasta Santa Fe de Nuevo México, en los Estados Unidos. Funcionó ininterrumpidamente desde mediados del siglo XVI hasta el XIX, cruzando varias entidades en el actual territorio mexicano, entre ellas los Estados de México, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Durango y Chihuahua, así como Texas, cuando aún pertenecía a México.
Las caravanas de arrieros que cruzaron el territorio no sólo integraron uno de los sistemas comerciales más grandes e importantes del Virreinato, en el que predominó el transporte de metales preciosos, también generó a su paso una gran riqueza cultural, cuyo legado observamos en diversas tradiciones, costumbres, celebraciones, fiestas y ferias, gastronomía, artesanías, literatura, todas ellas de carácter popular.
Al norte y norponiente del Estado de México, son cuatro los sitios pertenecientes al Camino Real de Tierra Adentro que fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad: el Colegio jesuita de San Francisco Javier en Tepotzotlán; el Puente de Atongo en Soyaniquilpan; todo el pueblo de Aculco; el camino que corre de Aculco a San Juan del Río, Querétaro.
Aún se pueden observar vestigios y prácticas culturales al recorrer la ruta. El templo de Tepotzotlán es una joya del barroco novohispano de imprescindible visita. Aunque no está en muy buenas condiciones el puente de Atongo, para llegar a Soyaniquilpan desde Tepotzotlán se puede pueblear por Villa del Carbón, Chapa de Mota y Jilotepec.De Soyaniquilpan, a disfrutar los atractivos de Aculco y,antes de entrar a Querétaro, visitar Polotitlán.

