Los Ángeles vive días de alta tensión social. Las redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) provocaron intensas protestas en la ciudad. Ante el aumento de los enfrentamientos, el presidente Donald Trump autorizó el despliegue de 2.000 efectivos de la Guardia Nacional. La medida ha sido rechazada por autoridades locales, que advierten sobre el riesgo de agravar el conflicto.
Despliegue militar y respuesta oficial
El sábado 7 de junio, Trump anunció el envío de tropas tras dos jornadas de protestas masivas. La Casa Blanca justificó la decisión alegando la necesidad de “frenar la anarquía instalada”. El gobernador Gavin Newsom calificó la acción como “intencionadamente provocadora” y “pura teatralidad”.
El presidente, a través de su red Truth Social, criticó a Newsom y a la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass. Afirmó que si las autoridades locales no pueden mantener el orden, el gobierno federal intervendrá.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, indicó que marines de la base Camp Pendleton están en alerta. No descartó un posible despliegue del ejército regular si la situación empeora.
Enfrentamientos y operativos del ICE
Los enfrentamientos comenzaron en Paramount, una ciudad del área metropolitana de Los Ángeles. Allí, agentes del ICE realizaron nuevas redadas cerca de un punto habitual de reunión de trabajadores migrantes.
Manifestantes se enfrentaron a las fuerzas del orden, arrojando objetos e intentando bloquear un autobús. La policía respondió con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. También se registraron ataques a un vehículo del Servicio de Alguaciles de EE. UU.
El subdirector de la policía federal, Dan Bongino, afirmó que ya hubo arrestos y que se analizan videos para identificar a los responsables. “Si ustedes traen el caos, nosotros traeremos las esposas”, advirtió.
Impacto en la comunidad y reacciones
La alcaldesa Karen Bass condenó las redadas y llamó a la protesta pacífica. “Estas operaciones siembran el terror en nuestras comunidades“, denunció. La ONG Coalition for Humane Immigrant Rights se sumó a las críticas. “Nuestra comunidad está siendo atacada y aterrorizada“, afirmó su directora, Angelica Salas.
Los Ángeles se considera una “ciudad santuario”, política adoptada en noviembre de 2024. Esta limita la colaboración de las autoridades locales con agencias federales en temas migratorios. Desde su regreso a la presidencia en enero, Trump ha intensificado los esfuerzos para deportar a migrantes sin papeles y ha intentado ampliar su margen de acción.
Según el Departamento de Seguridad Nacional, las redadas de esta semana resultaron en la detención de 118 personas, incluidos cinco miembros de pandillas.

