Es una vergüenza y una farsa lo que ha acontecido en la Universidad Autónoma del Estado de México desde la salida por la puerta de atrás, y en la oscuridad, del impresentable Carlos Barrera Díaz, así como la declinación de quien intentó imponer: Eréndira Fierro Moreno.
El grupo que encabezan estos dos personajes oscuros impuso como encargado del despacho a Isidro Rogel Fajardo, quien no solo ha demostrado ser un títere de Barrera, sino también su incapacidad para llevar las riendas de una institución tan importante en el contexto nacional.
Seamos puntuales: Isidro Rogel no tiene el talento ni la inteligencia para enfrentar la crisis que vive la máxima casa de estudios. Es soberbio e incongruente. Aquí las pruebas:
Nombró como secretario particular al mismo que tenía Carlos Barrera: Erick Solís Velázquez. Imagine usted, amable lector, ¿a quién le reportará todo lo que suceda? A pesar del escandaloso dispendio de recursos públicos en medios de comunicación y la nula pericia para comunicar, mantiene en el cargo a Ginarely Valencia. Su máxima preocupación está en la Secretaría de Administración y en la de Finanzas. Ha reciclado a personajes que rinden cuentas a Eréndira Fierro y Carlos Barrera: nos referimos a Jeanette Mendoza Colín y Octavio Bernal Ramos, quienes están empeñados y atareados en ocultar lo que hicieron durante cuatro años en materia de licitaciones y contratos. Resulta evidente que no quieren soltar el control: nombraron a Camerino Juárez Toledo —exdirector de la Prepa 1 y señalado por acoso a alumnas— como coordinador de Centros Universitarios y Unidades Académicas Región A. Además, es hermano del director de la Prepa 3. En la Abogacía General se designó a Patricia Varela, alejada e inexperta en temas de litigio. Su única “virtud” es haber iniciado procedimientos contra personas no afines a Barrera Díaz cuando era defensora universitaria. Su hermano fue, hasta hace unos meses, director de la Facultad de Química.
A esto se suma que, al interior del Consejo Universitario, mediante argucias legaloides y en el subterfugio, el grupo de Eréndira —principalmente los directores de preparatorias— solo pretende dar largas y apostarle al cansancio de los estudiantes paristas.
Isidro y su grupo han comentado en sus reuniones que recibirán los pliegos solo por cortesía, pero que no les darán cumplimiento. Ellos mismos saben que, en materia de infraestructura, durante los cuatro años de Eréndira en la administración no se avanzó ni se dio mantenimiento a los diversos espacios. Un tema fundamental es la falta de agua en Ciudad Universitaria, donde se gastaron millones de pesos en sistemas de captación pluvial que no funcionan, lo cual debería ser auditado.
Lo que se avecina para la institución es un panorama desolador. Con Eréndira Fierro operando y mandando sobre Isidro Rogel, es imposible encontrar una pronta solución al conflicto.
Hay tantos intereses oscuros que incluso servidores públicos del gobierno estatal, en lugar de cumplir con su trabajo, siguen operando al interior de la universidad, violando, vulnerando y pisoteando en múltiples ocasiones la autonomía universitaria.
En la próxima entrega daremos datos precisos al respecto.

