El Gobierno del Estado de México ha intensificado sus esfuerzos para impulsar la apicultura, una actividad esencial para el equilibrio ecológico y la seguridad alimentaria. Con una producción anual que supera las 930 toneladas de miel, la entidad se sitúa como un actor relevante en la industria nacional, ocupando el lugar 14 a nivel país. A través de la Secretaría del Campo, durante 2024 se apoyó directamente a 107 productores con equipo, colmenas y recursos estratégicos.
Apoyo gubernamental al sector apícola
La Secretaría del Campo del Estado de México entregó paquetes que incluyen cinco colmenas, una abeja reina y equipo protector. Esta estrategia busca aumentar la productividad apícola y reducir la mortandad de colonias. De acuerdo con autoridades estatales, estas acciones no solo benefician a las familias productoras, sino que también contribuyen a la conservación de polinizadores clave.
En entrevista, el titular de la SeCampo, Rodrigo Espeleta Aladro, destacó:”Con cada colmena entregada, no solo se fortalece la economía rural, sino también se protege el medio ambiente y se impulsa la seguridad alimentaria del país.”

Alcance territorial de la apicultura mexiquense
La apicultura se desarrolla activamente en 78 municipios de la entidad. Destacan zonas productoras como Tonatico, Amatepec, Luvianos, Tenancingo, Tepetlixpa y Tejupilco, donde el clima y la flora favorecen la actividad. Estas regiones han logrado consolidar cadenas de valor que abarcan desde la producción primaria hasta la comercialización de miel, cera y otros derivados.
Según cifras oficiales, el inventario estatal asciende a más de 35 mil colmenas. Este número posiciona al Estado de México como una de las entidades con mayor potencial de crecimiento apícola en el centro del país.
Importancia ambiental de la apicultura
La función de las abejas va más allá de la producción de miel. Son responsables de la polinización del 80% de las plantas con flores que producen semillas y frutos. Esto convierte su cuidado en un asunto de interés público. La pérdida de colmenas representa una amenaza directa para la biodiversidad y la producción agrícola.
Organizaciones ambientalistas han alertado sobre los riesgos que enfrenta la apicultura por el uso de pesticidas y el cambio climático. En este contexto, el apoyo gubernamental se vuelve crucial para garantizar la viabilidad de la actividad.
