(Segunda entrega)
Ahora que ya se ha publicado la convocatoria para la elección de rector de la Universidad Autónoma del Estado de México, el interés por conocer cómo, cuándo y dónde se llevará a cabo este proceso ha aumentado significativamente.
Es importante destacar que, durante sus cuatro años de gestión, el actual rector, Carlos Eduardo Barrera Díaz, no logró conectar con los tres pilares más importantes que dan vida a esta institución. En primer lugar, con los alumnos; en segundo, con los catedráticos, y mucho menos con el sector administrativo.
En esta ocasión hablaremos, de manera breve pero concisa, sobre tres aspectos fundamentales: docencia, investigación y administración.
En estos tres rubros, y en general, la política impuesta por el actual rector ha significado un distanciamiento total de los miembros de su comunidad, quienes son, en última instancia, los responsables de que la universidad se mantenga en los primeros planos a nivel nacional. Incluso, se llegó al extremo de impedir a los alumnos saludarlo, una medida impuesta por las personas que trabajan cerca de él.
A simple vista, es evidente que las autoridades universitarias no han trabajado en materia de docencia: no han capacitado, no han sensibilizado y, sobre todo, han permanecido alejadas de la comunidad. Ser autoridad los ha mantenido distantes, al punto de que resulta casi imposible para los catedráticos universitarios ser recibidos por algún integrante del gabinete del rector.
Tanto dentro como fuera de la institución, se esperaba que la investigación fuera el eje central de su administración, dada la formación académica del rector. Sin embargo, su primer error fue privilegiar una cuota política en esta área. Un claro ejemplo de ello fue la imposición de la hermana de Luz María Zarza en la Secretaría de Investigación, por parte del exrector Alfredo Barrera Baca. Hoy, esa persona, de nombre Patricia, también aspira a la rectoría y busca apoyo del grupo político de su hermana, encabezado por el exgobernador Eruviel Ávila.
En cuanto a la administración, los trabajos han sido deficientes. Los procesos de adquisición carecen de transparencia y han estado marcados por diversas maniobras contables para favorecer a un pequeño grupo de amigos. Además, se dio la instrucción a todos los directores de preparatorias y facultades de resaltar el “trabajo” de Eréndira Fierro, a quien el rector pretende imponer como su sucesora.
La universidad debe avanzar hacia la modernización, pero con sensibilidad y una verdadera planificación. Es fundamental acercarse a quienes trabajan día a día en la institución, escuchar sus necesidades y evitar que los integrantes de la próxima administración permanezcan encerrados en sus oficinas. Deben salir y atender de manera directa a todos los sectores de la comunidad universitaria.
Todo apunta a que, por primera vez, una mujer dirigirá los destinos de la máxima casa de estudios de la entidad. Sin embargo, más allá del género, es esencial que cumpla con ciertos requisitos indispensables, como la sensibilidad y la atención directa a la comunidad. Ya no más rectores aislados en su oficina, ni servidores universitarios que llevan 20 años en áreas clave sin renovar su visión. Es momento de un relevo generacional que impulse a la universidad hacia una verdadera calidad educativa.
Quienes aspiran a este cargo deben haber demostrado eficiencia y eficacia. La universidad no debe ser rehén de grupos políticos ni utilizada como trampolín para obtener cargos en la administración pública.
Hoy más que nunca, la UAEMEX debe defender su autonomía y evitar cualquier tipo de imposición.

