El aumento de casos de COVID-19 en México en 2024 ha generado preocupación entre la población y las autoridades sanitarias. Este repunte ha sido impulsado por las nuevas variantes del virus, denominadas KP.2 y KP.3, ambas pertenecientes a la familia de ómicron. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto especial atención en la variante KP.3, clasificándola como una variante bajo monitoreo debido a su potencial de propagación acelerada. Este artículo examina las características de estas variantes, su impacto en la población mexicana y las medidas que se están tomando para enfrentar esta nueva ola de contagios.
¿Qué es la variante KP.3 y por qué está bajo seguimiento?
La variante KP.3 es una mutación reciente del SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19. Al ser una derivación de la variante ómicron, KP.3 se distingue por su alta capacidad de contagio. La OMS la ha clasificado como una “variante bajo monitoreo” (VUM), lo que indica que tiene características genéticas que podrían modificar el comportamiento del virus, aumentando su tasa de transmisión o incluso su resistencia a las vacunas existentes.
Según el Dr. Conrado Polanco, gerente de relaciones médicas de Esteripharma, “la variante KP.3 presenta cambios genéticos que podrían acelerar su propagación, aunque aún se requiere más investigación para entender completamente su impacto”. Esta variante ha sido detectada en varios estados de México, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar las medidas de vigilancia epidemiológica y a promover la vacunación entre la población vulnerable.
¿Cuál es la situación actual de COVID-19 en México?
El panorama epidemiológico en México muestra un incremento notable en los casos de COVID-19 desde julio de 2024, con más de 8,000 casos confirmados en la primera semana del mes. Aunque esta cifra es significativamente menor en comparación con el mismo período del año anterior, representa un nuevo reto para el sistema de salud del país.
Las personas mayores de 65 años, así como los adultos en los rangos de 50 a 64 años, son los grupos más afectados por esta nueva ola. Además, los estados de Colima, Quintana Roo, Baja California Sur, Nayarit, Sinaloa y Nuevo León han registrado los mayores aumentos en los casos. Este repunte ha generado una alerta sanitaria, motivando a las autoridades a intensificar las campañas de vacunación y a reconsiderar la implementación de medidas preventivas, como el uso de cubrebocas en espacios cerrados.
¿Qué síntomas presentan las variantes KP.2 y KP.3?
Las variantes KP.2 y KP.3 comparten síntomas similares a los de la ómicron original, pero con algunas diferencias notables. Los pacientes infectados con estas variantes han reportado síntomas típicos como tos, fiebre, fatiga, y dificultad respiratoria, pero también se ha observado una mayor incidencia de síntomas gastrointestinales como diarrea, vómitos y náuseas.
La pérdida del gusto y el olfato, un síntoma característico de las primeras cepas de COVID-19, sigue presente en algunos casos, aunque parece ser menos común en las nuevas variantes. Debido a la similitud de estos síntomas con los de un resfriado común, muchas personas pueden subestimar la gravedad de la infección, lo que podría contribuir a la propagación del virus. Por ello, es fundamental que cualquier persona que presente estos síntomas busque atención médica y realice una prueba de COVID-19 para descartar o confirmar la infección.

