¿Por qué se celebra hoy a Judas Tadeo, El Santo de las Causas Perdidas?

¿Cómo es que un apóstol como San Judas Tadeo con una participación mínima y confusa en los Evangelios logra ascender en tiempos recientes?
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Existen reconocidos santos cuya historia y devoción en la iglesia católica a permanecido por siglos ¿Pero qué hay de aquellas figuras divinas de las que muy poco se sabe, a partir de los registros neotestamentarios? varios de los apóstoles gozan de la distinción de ser los primeros discípulos de Jesús, pero el resto de sus vidas es un misterio, es por esto que el caso de San Judas Tadeo nos presenta el siguiente dilema:

¿Cómo es que un apóstol que tiene una participación mínima y confusa en los Evangelios logra ascender en tiempos recientes para figurar entre los santos más venerados del México actual?

Esta polémica cede a una nueva interrogante: ¿qué determina la devoción a un santo? ¿Tienen más peso sus logros históricos o su influencia póstuma, es decir, su capacidad de protección espiritual, de acompañar a los difuntos, o ya de plano, de hacer milagros?

¿Cómo es que trascendió la devoción a San Judas Tadeo?

Para los miles de feligreses que peregrinan al Templo de San Hipólito y Casiano el 28 de octubre (y los días 28 de cada mes), la respuesta está escrita en sus rostros. ‘San Juditas’ tiene poderes, y su reputación se ha propagado entre las vertientes más diversas (aunque poco ha contribuido la propia Iglesia a difundir su culto).

¿A qué se debe la popularidad de San Judas Tadeo, el llamado santo de las causas perdidas?

Toda explicación racional de un fenómeno religioso parece ser un ejercicio inservible, pero hay algunas lecciones que incluso los no-creyentes pueden rescatar de esta indagación.

¿Quién fué Judas Tadeo?

“Judas (no el Iscariote) le dijo: -¿Por qué Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo?” Juan 14:22.

Por la presuposición de como la Epístola de Judas fue escrita por otro autor del mismo nombre, el versículo citado arriba representa la única participación activa de Tadeo en los Evangelios. Básicamente, San Judas es como un extra que tiene dos líneas de diálogo en una serie televisiva de diez temporadas. Juan incluso se ve obligado a agregar una aclaración entre paréntesis para que el intérprete no lo confunda con su infame tocayo.

La realidad es que nadie tiene muy claro quién fue Judas Tadeo, ni sus devotos ni los exégetas. Vaya, ni siquiera los evangelistas parecen estar seguros de aquel personaje que siempre anda postrado en el fondo, como un miembro de la audiencia en una obra, siempre callado, a veces atento.

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Para mucha gente ajena al fenómeno de San Judas, Tadeo es el mismo discípulo que traicionó a Jesús tras el episodio de la última cena. Si fuera cierto, este detalle encajaría en la narrativa morbosa de un santo apócrifo y su devoción entre los partícipes de la delincuencia. De hecho, una pregunta que a menudo surge en Google es si Tadeo e Iscariote son la misma persona. Pero no, los estudiosos de la Biblia tienen la certeza de que son personajes distintos.

Orígen del nombre San Judas Tadeo

El nombre de Judas es bastante ordinario en la comunidad judía (en hebreo, Judas significa “alabanzas sean dadas a Dios”), por lo que los evangelistas tuvieron que distinguir a Tadeo de Iscariote de otra forma. Para Mateo y Marcos, es simplemente ‘Tadeo’ o ‘Lebeo’ y para Lucas es ‘Judas de Santiago’. Juan es el menos elegante de todos al identificarlo como ‘Judas (no el Iscariote)’. El léxico popular lo tiene etiquetado como “Judas el Apóstol”.

¿Por qué se celebra hoy a Judas Tadeo, El Santo de las Causas Perdidas?

¿Fué primo o hermanastro de Jesús?

Poco se puede decir con total certeza sobre este personaje. ¿Fue primo o hermanastro de Jesús? ¿hermanastro o primo de Santiago el Menor? ¿Fue hijo, hijastro o sobrino de María Cleofás? ¿Y cuál es el parentesco de esta María con María, la madre de Jesús?

Para un retrato más elaborado, habría que apoyarse en relatos, pasiones y leyendas ajenos a la Biblia. Tras el episodio de la resurrección, Tadeo fue encomendado con la misión de difundir las enseñanzas de Cristo por los caminos del este. Se dice que viajó a Samaria, Edom, Siria, Mesopotamia y Persia. Incluso hay textos que sitúan al apóstol itinerante en la India, el Tibet, China y hasta Japón.

¿Qué más se ha dicho de la vida personal de Tadeo?

Es probable que el apóstol haya contraído matrimonio. En su novela histórica, San Judas Tadeo, el escritor Antonio Velasco Piña cuenta de una mujer llamada Martha que acompañó a Tadeo en sus trayectos y que incluso era capaz de realizar milagros similares a los de su marido.

En lo relativo a su muerte, la versión más popular indica que Tadeo fue asesinado por órdenes de sacerdotes paganos en algún lugar remoto de Persia. El martirio fue llevado a cabo entre los años 60 y 70, por decapitación. Se dice que antes fue torturado y golpeado con una maza y que su ejecución fue acompañada por la de Simón el Zelote, detalle que explica por qué ambos santos son venerados el mismo día.

¿Cómo interpretar lo de las cusas perdidas?

San Judas Tadeo, santo de las causas perdidas, desesperadas o imposibles. Esta distinción ha traído consigo una gama de peculiares consecuencias para el apóstol, aunque también lo ha colocado al mismo nivel que otras divinidades de “peso pesado” en México, como la Virgen María o la Virgen de los Remedios. Pero antes de preguntarse sobre las interpretaciones, vale la pena explorar… ¿cómo fue que un santo tan minúsculo fue adjudicado con este patronato?

Irónicamente, la fascinación por Judas Tadeo se puede deber en parte al Iscariote. A causa de la mala fama con la que carga el nombre de Judas en la tradición católica, Tadeo fue reducido al rango de “apóstol olvidado”. En Wikipedia se documenta que San Judas, ignorado a lo largo de los siglos por los fieles, se volvió tan ansioso por ayudar al que se acordara y rezara por él, que estaba dispuesto a intervenir hasta en las circunstancias más desesperadas. Por ende, se invoca al santo de las causas perdidas.

¿Cómo surge el culto a San Judas?

Esto se debe a otra ironía. Así como San Judas se adueñó del Templo de San Hipólito en la Ciudad de México, algo similar ocurrió al sur de Chicago, en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, pero a inicios del siglo pasado. Esta iglesia fue construida en los años 20 por migrantes mexicanos y en aquellos tiempos era encabezada por un sacerdote de nombre James Tort.

El padre Tort nació en Barcelona, e incluso vivió en México hasta que se vio obligado a huir del país en 1914 a causa del conflicto revolucionario. Ya en Chicago, muchos de los feligreses del cura eran obreros de las fábricas de acero en la zona. Cuando la depresión de 1929 golpeó a la gente trabajadora de Chicago, el cura abrió las puertas de su iglesia a los más necesitados y mandó a poner un santuario a su santo preferido, San Judas.

En febrero de 1929 se dio la primera solemne novena en el Santuario Nacional de San Judas. La aceptación experimentada entre la congregación fue tan excepcional que al poco tiempo se corrió la voz sobre un tal Saint Jude que hacía milagros a los afligidos por circunstancias desesperadas, y en aquellos tiempos tan difíciles no había escasez de angustia y sufrimiento. El 28 de octubre de aquel año, más de mil personas acudieron al Santuario para celebrar la Fiesta de San Judas y asistir a misa.

¿Por qué ha tenido tanta popularidad en México?

Fue así como la devoción a San Judas comenzó a crecer entre la comunidad católica de Chicago, sumando fieles durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.

Se puede argumentar que la devoción a San Judas es síntoma del fenómeno migratorio. Chicago, la tercera ciudad más grande de Estados Unidos, tiene una fuerte presencia hispánica. De acuerdo a un censo de 2016, 29.7% de la población son latinos. La iglesia, por supuesto, juega un papel importante en el extenuante proceso al que todo inmigrante debe someterse para ajustarse y acoplarse al estilo de vida de la comunidad local.

Al formar parte de la cultura chicana, no debe ser sorpresa que San Judas haya sido adoptado en las ciudades fronterizas. Como santo de las causas perdidas, mucha gente en situaciones marginales se entrega a la devoción, particularmente en lugares azotados por la violencia del crimen organizado. De manera curiosa, San Judas también ha sido incorporado al folclor del hampa, compartiendo espacio en la vitrina con ídolos profanos como Jesús Malverde y la Santa Muerte.

¿Por qué será que un sicario se ve en la necesidad de recurrir a una figura religiosa? ¿Acaso no se percata de las contradicciones entre su línea de trabajo y los preceptos de la Iglesia sobre misericordia, perdón y amor al prójimo?

Evidencia suficiente

El saldo de muerte en los últimos años es evidencia suficiente: esta paradoja no cae en el marco de reflexión del integrante de un cártel. ¿Pero esta disonancia a qué se debe? ¿Ignorancia? ¿Cinismo? Más bien, la narcocultura ha transformado a San Judas en un ídolo con efecto apotropaico; en otras palabras, una figura que está cargada con las mismas propiedades mágicas de un talismán o un amuleto. Su función consiste en proteger al poseedor de los disparos de bala, de las emboscadas, de las persecuciones, y de concederles el milagro de seguir con vida un día más…

¿Acaso sería esto posible con otro santo, como San Pablo, San Agustín o San Francisco? Cuando se trata de una divinidad cuya capacidad milagrosa es precedida por sus virtudes en vida, los fieles ya no pueden atribuirle otras funciones. En cambio, cuando se trata de un santo que no transmite algún mensaje moral que acompañe sus prodigios, un santo que carece de historia, su figura hueca se presta a ser rellenada con todos los atributos artificiales que le quepan. Cuando buscamos en San Judas alguna lección de virtud, éste nos deja fríos.