Este 12 de Noviembre se conmemora el nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz Este 12 de Noviembre se conmemora el nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz

Este 12 de Noviembre se conmemora el nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz

Este 12 de noviembre se cumplen 373 años del nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz, pero también el Día Nacional del Libro
Este 12 de Noviembre se conmemora el nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz Este 12 de Noviembre se conmemora el nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz Este 12 de Noviembre se conmemora el nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz

Este 12 de noviembre se cumplen 373 años del nacimiento de sor Juana Inés de la Cruz, pero también el Día Nacional del Libro, creado por decreto presidencial el 6 de noviembre de 1979 durante el gobierno de José López Portillo, quien aseveró que la educación en el proceso de desarrollo del país era prioritaria.

No es coincidencia la fecha ya que fue elegida para honrar el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, quien fue la máxima exponente de la literatura mexicana.

¿Quién fue Juana Inés de la Cruz?

Juana Ramírez de Asbaje, mujer del siglo XVII novohispano, ha sido conocida por su nombre religioso como Sor Juana Inés de la Cruz, nombre que se relaciona también con otros famosos epítetos que llevó en vida la monja jerónima: Décima Musa mexicana, Fénix de América y Fénix de México.

Nació en San Miguel Nepantla, ubicada en el municipio de Tepetlixpa, Estado de México; el 12 de noviembre de 1648 o 1651 y murió en la Ciudad de México, el 17 de abril de 1695.

¿Qué hizo Sor Juana Inés de la Cruz?

Considerada por muchos como la décima musa, cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. Con muy temprana edad aprendió a leer y a escribir. Perteneció a la corte de Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, marqués de Mancera y 25.º virrey novohispano. En 1669, por anhelo de conocimiento, ingresó a la vida monástica. Sus más importantes mecenas fueron los virreyes De Mancera, el arzobispo virrey Payo Enríquez de Rivera y los marqueses de la Laguna de Camero Viejo, virreyes también de la Nueva España, quienes publicaron los dos primeros tomos de sus obras en la España peninsular. Gracias a Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche, obispo de Yucatán, se conoce la obra que sor Juana tenía inédita cuando fue condenada a destruir sus escritos. Él la publicó en España. Sor Juana murió a causa de una epidemia el 17 de abril de 1695 en el Convento de San Jerónimo.

Sor Juana Inés de la Cruz ocupó, junto con Bernardo de Balbuena, Juan Ruiz de Alarcón y Carlos de Sigüenza y Góngora, un destacado lugar en la literatura novohispana.11​ En el campo de la lírica, su trabajo se adscribe a los lineamientos del barroco español en su etapa tardía. La producción lírica de Sor Juana, que supone la mitad de su obra, es un crisol donde convergen la cultura de una Nueva España en apogeo, el culteranismo de Góngora y la obra conceptista de Quevedo y Calderón.12​

La obra dramática de sor Juana va de lo religioso a lo profano. Sus obras más destacables en este género son Amor es más laberinto, Los empeños de una casa y una serie de autos sacramentales concebidos para representarse en la corte. También escribió poesía en náhuatl.

Seguro haz escuchado este poema

El poema “Hombres necios que acusáis”, de sor Juana Inés de la Cruz, expone la desigualdad y la injusticia de los cuales es víctima la mujer a través del machismo y la discriminación femenina, es uno de los mas escuchados de la mexiquense.

El tema principal del poema es la crítica a la postura del hombre ante la mujer, su actitud hipócrita, egoísta e impulsiva, ante el cual sor Juana Inés de la Cruz deja muy claro su desacuerdo.

Poema Hombres necios que acusáis

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejáos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

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