El fotógrafo mexicano Iván Macías fue anunciado este jueves como ganador del segundo premio en la categoría de Retrato en el certamen World Press Photo 2021 por la captura del rostro maltratado por los aditamentos de protección de una doctora después de un extenuante turno en el frente de atención a pacientes infectados por Covid-19.

En la imagen premiada, el rostro de la profesional de la salud muestra las marcas de los lentes de protección y la máscara que personal médico inmerso en las áreas reservadas para la atención de la pandemia porta en turnos muchas veces ampliados de trabajo; pone en primer plano el agotamiento y las pequeñas señales que sobre la piel va dejando quizás la labor más estresante que pueda enfrentar un ser humano en la actualidad.

“De 37 países encuestados por Forbes en noviembre de 2020, México reportó 78,200 infecciones por Covid entre los trabajadores de la salud. Si esta cifra se ajusta al tamaño de la población, es la tasa más alta en el mundo”, indica el texto que acompaña el trabajo fotográfico en la página del certamen. “Los agotados trabajadores de la salud se volvieron cada vez más críticos con los políticos que no aplicaron medidas más estrictas anti Covid”.

En la misma categoría el trabajo ganador del primer premio fue del retratista ruso Oleg Ponomarev, quien fotografió a un hombre ruso transgénero abrazado por su novia, en San Petersburgo, Rusia, uno de los países con políticas y posturas sociales más reticentes a la libertad de elección de género y preferencia sexual.

El joven protagonista de la imagen ha sido objeto de maltratos constantes por parte de sus compañeros de escuela después de confesar su identidad de género a su psicólogo y pedirle que guardara el secreto, pero este violó su compromiso con el secreto profesional.

En la categoría de Noticias generales, el fotógrafo danés Mads Nissen fue anunciado como ganador por la emotiva imagen titulada “El primer abrazo”, capturada en Sao Paulo, Brasil, en el momento en que Rosa Luzia Lunardi, de 85 años, es abrazada por una enfermera en el asilo para personas de la tercera edad Viva Bem a través de una protección de plástico provista con mangas que permiten el contacto pero proporcionan seguridad ante el riesgo de contagio.

“Este fue el primer abrazo que Rosa había recibido en cinco meses. En marzo (de 2020), los centros de cuidado a lo largo del país cerraron sus puertas a cualquier visitante como resultado de la pandemia por Covid-19, evitando que millones de brasileños visitaran a familiares adultos mayores. Se ordenó que los cuidadores mantuvieran el mínimo contacto con las personas vulnerables. En Viva Bem, un invento sencillo, “La cortina del abrazo”, permitió a la gente poder abrazarse de nuevo”, explica la ficha.

Con información del Economista

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