En Tenancingo, el luto se respira, cinco de sus vecinos eran parte del convoy de policías estatales y ministeriales masacrados en Puerta del Carmen, en las inmediaciones de Llano Grande, en Coatepec Harinas.

Este fin de semana los policías fueron despedidos entre aplausos y reconocimiento de quienes en vida los quisieron, los lloran y exigen a las autoridades estatales que les hagan justicia.

Este domingo David Pedeoza Guadarrama y Guillermo Torres Mixteco, fueron despedidos entre música de banda y solidaridad, torretas de las patrullas de la corporación a la que le entregaron sus vidas.

En total, eran cinco los policías originarios de Tenancingo que murieron en la emboscada presuntamente comandada por Guillermo Misael Ortiz alias “El Barbas”; Alberto Romero Pérez alias “Macrina” y Silverio Martínez Hernández, alias “Fierros”, por quienes la Fiscalía General de Justicia ofrece hasta medio millón de pesos por cada uno.

También fue enterrado en Tenancingo, aunque en la comunidad de Tecomatlán, Ernesto Mondragón Ramírez.
El sábado fue enterrado en el mismo cementerio Mauricio Rodríguez Zárate, también policía Estatal masacrado por presuntos integrantes del cártel conocido como La Familia Michoacana.

Mientras que Alejandre Lovera, otra de las víctimas, fue enterrado en su natal Atlacomulco, tras recibir salvas de honor de policías estatales y el último uno pase de lista.

Se espera que este lunes la asociación civil “Ciudadanos Uniformados” se manifiesta en Toluca por esta masacre pues consideran que los ocho policías de la Secretaría de Seguridad y los cinco de la Fiscalía General de Justicia estatal fueron “enviados al matadero” sin la capacitación, armamento ni condiciones para hacer frente al crimen organizado.

Pedro Pérez

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