Con el arribo de los españoles llegaron una serie de elementos que empezaron a transformar la dieta de los nativos, así como el proceso de agricultura y la cotidianidad de las personas. 

Toluca, Méx. – 20 de febrero de 2021. El maíz es la planta más importante en la alimentación del mexicano y su consumo data del año 2000 a.C., afirmó la investigadora Alba González Jácome, al participar en el Seminario Permanente de Etnografía, Etnoecología y Patrimonio Biocultural que impulsa la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México. 

Al dictar la conferencia «Maíz y alimentación en México», detalló que el maíz se domesticó en zonas boscosas tropicales y en las regiones semiáridas de la cuenca media del Río Balsas, mediante un proceso que inició con agroecosistemas como el huerto incidental y la milpa y su difusión fue tanto en el norte como al sur del continente americano. 

A la par del maíz, expuso, fueron domesticadas otras plantas de impacto en la alimentación de los nativos mesoamericanos como la calabaza, la ciruela mexicana, el guaje, el chile y la piña mexicana de ese periodo, que era más pequeña y dulce que la que llegó tras la Conquista. 

Con el arribo de los españoles, abundó González Jácome, llegaron una serie de elementos que empezaron a transformar la dieta de los nativos, así como el proceso de agricultura y la cotidianidad de las personas. 

Puntualizó que uno de los alimentos que se empieza a posicionar es el trigo en forma de tortillas y pan, aceptado entre los nativos de la región; sin embargo, el consumo del maíz se mantuvo como el principal. 

Una de las características de los pueblos originarios que propiciaron el tipo de dieta actual, sostuvo, fue que aceptaban combinar los elementos extranjeros con los propios, mezclando tanto ingredientes silvestres como domésticos. 

«Llegan un montón de plantas cultivadas que los españoles traen porque al principio no aceptan las plantas nativas. De hecho, a pocos de ellos les gustaban las tortillas, pero traen trigo, con el que se hacen tortillas y pan». 

Finalmente, Alba González Jácome aseveró que la capacidad que tuvieron los nativos los llevó a integrar elementos y no a desecharlos, definiendo las dietas de las nuevas regiones. Por ejemplo, el consumo de jabalí se mantuvo, aunque se aceptó comer el cerdo; asimismo, aunque llegó la gallina castellana, los nativos mantuvieron el consumo del guajolote y pato domesticado. 

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