Los usos y costumbres de comunidades y pueblos indígenas perpetúan los roles de género y fomentan las desigualdades, enfatizó en el marco del Día Naranja.

Toluca, Estado de México, 24 de enero de 2021.- Las personas indígenas son uno de los grupos de población con mayor rezago educativo y falta de acceso a oportunidades, y esa problemática se acentúa cuando son mujeres, por tanto, es necesario que instituciones y sociedad trabajen de manera conjunta en la deconstrucción de prácticas y acciones que fomentan la discriminación y el racismo, señaló el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), Jorge Olvera García. 

En el marco del Día Naranja, con el que se busca concientizar y poner un alto a la violencia contra la mujer, el ombudsperson resaltó que el Estado de México tiene una composición pluricultural y pluriétnica sustentada en sus cinco pueblos originarios: mazahua, otomí, matlatzinca, tlahuica y nahua; y en la entidad viven 985 mil personas de origen indígena que representan al 6.5% de la población mexiquense. 

Si bien existen leyes que protegen sus derechos como la Declaración Universal de los derechos Humanos, la Constitución federal y la Ley de Derechos y Cultura Indígena en el Estado de México, que precisan que todas las personas (hombres y mujeres) deben tener las mismas oportunidades para un desarrollo integral y mejor calidad de vida, muchos sufren discriminación porque no son considerados como parte importante de la sociedad. 

De acuerdo con un estudio del Centro de Investigaciones de Estudios Sociales (CIES), en México, el color de piel en las personas adultas determina el bienestar y la posición social que pueden alcanzar, ya que indígenas o de piel morena tienen cuatro veces más probabilidades de vivir en la pobreza, a lo cual se agrega que muchas viven en comunidades aisladas donde los servicios de atención de la salud son difíciles de recibir, porque su capacidad es limitada o no existen. 

El ombudsperson indicó que si se aplicaran los principios de igualdad y no discriminación, no habría un alto índice de analfabetismo entre integrantes de los pueblos indígenas, sobre todo de las mujeres, ni casos de marginación, ni violencia por parte de integrantes de la sociedad o representantes de las instituciones de gobierno. 

Otro problema que enfrentan, explicó Olvera García, es que los usos y costumbres de comunidades y pueblos indígenas perpetúan los roles de género, es decir, el papel o función que tienen hombres y mujeres en su comunidad, los cuales también fomentan las desigualdades y diferencias de trato. 

A los hombres se les permite desarrollarse en el ámbito público, es decir, estudiar y salir a trabajar, mientras que a ellas solo pueden estar en el ámbito privado o la casa, con el objetivo de que sean madres abnegadas, buenas amas de casa, formen una familia tradicional y se casen con un hombre, en contraste con lo que implica decidir casarse o no, ser madre o no, estudiar una profesión o dedicarse a un oficio en el hogar. 

Mencionó que los derechos humanos que tienen las mujeres indígenas y que deben ser respetados en todo momento son: tener una vida digna, reconocimiento de sí misma como integrante de un grupo étnico con gran sentido de respeto y orgullo, a que no se le discrimine, a estar protegidas por su familia, comunidad y gobierno; hablar la lengua aprendida de ancestros y transmitirla a hijos e hijas, y que se reconozca su trabajo en casa y fuera de ella. 

Otros derechos fundamentales, explicó, se refieren a que deben ser informadas de los métodos para decidir el número de hijos que quieren tener; elegir de forma informada y sin presión, el método anticonceptivo más adecuado para ellas; participar activamente con voz y voto y ser escuchadas en asambleas; tener acceso a recursos públicos para proyectos productivos. 

En el Día Naranja”, comentó que sobre todo, las mujeres indígenas deben recibir información sobre sus derechos y que éstos sean respetados, en lo cual la Codhem trabaja de manera permanente para que los conozcan y ejerzan en todos los ámbitos donde se desarrollen, además de contar con la Visitaduría Adjunta de Atención a los Pueblos Originarios, ubicada en Atlacomulco, a fin de brindar orientación y asesoría jurídica a quien lo requiera. 

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