“La inmunidad después de haber enfrentado el Covid-19 podría ser un mito”, así comienza su historia Mario Vázquez de la Torre, fotoperiodista y Paramédico de la Cruz Roja, quien, a dos meses de haber vencido los estragos del SARS-CoV-2, se volvió a infectar.

Para Mario, la suerte no fue la de la mayoría de los casos. En el mundo se han documentado historias de reinfección de Covid-19, aunque muchos pacientes reportaron síntomas menores.

“Estuve muy grave por varios días ya que ahora los síntomas fueron mucho mas fuertes y literalmente sentí cerca la muerte”, señaló el fotoperiodista que desde el inicio de la pandemia retrató los estragos de la misma en la sociedad del Valle de Toluca pero que comprobó sólo falta un descuido para sumarse a la cifra de casos confirmados.

La primera vez que Vázquez de la Torre obtuvo un diagnóstico positivo a coronavirus fue el año pasado, del 16 de octubre al 5 de noviembre estuvo aislado y su recuperación fue favorable.

Sin embargo, el 17 de diciembre comenzó con síntomas de una gripe común, los días pasaron y el malestar general fue mayor,.

Recuerda que si bien se sentía tranquilo debido a que ya había tenido la covid, el dolor de cabeza, picazón y resequedad de garganta, un poco de tos, hemorragias nasales, lo llevaron a visitar al médico.
“Busqué una consulta con mi amigo el doctor Ángel Domínguez, quien me atendió en mi primer infección de Covid-19, y me recibió en su consultorio, me revisó, escuchó mis síntomas y me dijo que lo mas probable era que se tratara de una faringitis”.

Para el 22 de siembre ya había perdido el gusto y el olfato, eso lo llevó a hacerse una prueba rápida de antígeno covid, misma que arrojó un resultado de pesadilla: positivo.

“Me hicieron una tomografía de tórax, el doctor Ricardo Martínez de la Cruz Roja de Lerma interpretó el resultado y me adelantó que tenía que cuidarme mucho porque el re-contagio vendría con síntomas mucho mas graves, me dieron nuevos medicamentos que incluían un antibiótico, aspirina, antinflamatorio, analgésico, Zinc para el sistema inmunológico, un antipirético, pero además dos antitrombóticos, uno de ellos fueron unas inyecciones intravasculares que tendrían que aplicarse alrededor del ombligo, además debía tener disponible un tanque de oxigeno para apoyo que me prestó mi cuñada”.

Pese a la rápida intervención médica, la salud de Mario Vázquez se deterioró y presentó más síntomas: diarrea, fatiga y dolor corporal.

“La dificultad para respirar es desesperante y angustiante, solo podría describirlo como tratar de respirar con la cara metida en una bolsa de plástico pero además con dolor y una opresión en el pecho, como si algo estorbara para tomar aire, mi oxigenación bajo a 70% y con el oxigeno de apoyo llegaba a subir a 80% y el corazón latía muy rápido”.

Entre lagunas mentales, reconoce, recuerda la voz de sus amigos quienes no dejaron de preguntar y rezar por él, de llamarle y alentarlo a salir pues también su salud mental se vio afectada y padeció depresión, incluso de había resignado a morir.

“Tengo secuelas que me imposibilitan realizar actividades físicas porque me sofoco, siento mermada mi capacidad pulmonar y aún necesito aplicarme oxigeno por intervalos de tiempo a lo largo del día, definitivamente entre el Covid y la rodilla acabaron con lo que pudo ser mi brillante carrera deportiva, pero me siento el hombre más afortunado del planeta y agradecido con Dios”.

El caso de Mario Vázquez pone en tela de juicio la inmunidad que hoy se presume podría durar hasta ocho meses de acuerdo con los últimos estudios internacionales, al tiempo en que nos recuerda que no es momento de bajar la guardia, que el virus ahí está, esperando infectar y desarrollarse, reproducirse y no romper su cadena de contagio.

Pedro Pérez

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