La UAEMéx y su transformación

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La universidad sigue atravesando momentos complicados. A unos cuantos días de que la Legislatura local apruebe la reforma a la Ley Universitaria, en su interior persisten incógnitas y se siguen protegiendo los intereses mezquinos de quienes llevan años dañando a la institución.

En su afán de modernizar y, sobre todo, democratizar la universidad, la actual administración no ha contado con el respaldo total de los académicos, los trabajadores y, mucho menos, de los alumnos.

Esta situación ha derivado en conflictos dentro de la máxima casa de estudios. Personajes que trabajaron en administraciones anteriores, especialmente en la de Carlos Barrera, y que siguen cobrando y viviendo de la institución continúan poniéndole el pie a la rectora Patricia Zarza.

Desde jefes de departamento hasta subdirectores, directores de área y directores generales, hay quienes obstaculizan los procesos habituales, principalmente en administración y finanzas, e impiden que la modernización se lleve a cabo. Lo peor es que también se expresan muy mal de sus propios jefes o superiores.

Muchas de las personas que hoy trabajan en la universidad y que manifestaron un apoyo total y abierto a Eréndira Fierro, tanto en la administración central como en preparatorias y facultades, tienen ahora el encargo de seguir entorpeciendo el trabajo y hacer quedar mal a la administración actual.

Sin embargo, también es de suma importancia reconocer que la actual administración no ha tenido la fortaleza necesaria para acabar con esos intereses enquistados en diversas áreas de la universidad. El compromiso de la rectora es con los tres sectores: alumnos, maestros y trabajadores, y solo con ellos.

Es tiempo de que la rectora muestre fortaleza, visión y liderazgo, y deje de sostener los intereses de exrectores y de personajes que alguna vez integraron el gabinete universitario.

En los próximos días se llevarán a cabo elecciones de directores en facultades con un peso específico dentro de la institución, como Medicina y Derecho.

Será importante observar cómo se desarrollan dichas elecciones, sobre todo porque hay muchos personajes, externos e internos, que ya piensan en la próxima administración universitaria y apuestan por entorpecer el trabajo de quienes actualmente están al frente de la universidad.

Es momento de que la rectora y su equipo tomen verdaderamente las riendas para garantizar estabilidad, transparencia y honestidad en el quehacer universitario.

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Sobre el Autor Gerardo Castañeda