La reactivación de trabajos y el arribo de nuevos equipos para la planta de amoníaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en Topolobampo, Sinaloa, ha reavivado las protestas de comunidades indígenas Mayo-Yoreme, pescadores y organizaciones ambientales que advierten posibles afectaciones a la Bahía de Ohuira.
El proyecto, impulsado por GPO, filial de Proman, se desarrolla dentro del sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, una zona reconocida internacionalmente como sitio Ramsar por su importancia ecológica.

¿Por qué comunidades y ambientalistas se oponen al proyecto?
Los grupos opositores sostienen que la operación de la planta podría afectar la biodiversidad de la bahía, alterar actividades pesqueras y generar impactos sobre especies protegidas que habitan la región.
Entre las principales preocupaciones señaladas por organizaciones ambientales se encuentran:
- Posibles afectaciones a manglares y ecosistemas costeros.
- Cambios en la temperatura del agua por los procesos industriales.
- Impactos en actividades pesqueras tradicionales.
- Riesgos asociados al manejo y almacenamiento de amoníaco.
Diversos colectivos han realizado movilizaciones en Los Mochis, Topolobampo y Ciudad de México para exigir la cancelación definitiva del proyecto.
¿Qué es el amoníaco y para qué se utiliza?
El amoníaco es un compuesto químico ampliamente utilizado para la producción de fertilizantes agrícolas.
En estado anhidro puede representar riesgos para la salud humana si ocurre una exposición a altas concentraciones, por lo que las plantas industriales que lo producen deben operar bajo estrictos protocolos de seguridad y control.
Riesgos asociados al amoníaco
Entre los riesgos identificados por organismos de seguridad industrial destacan:
- Irritación severa de ojos y vías respiratorias.
- Quemaduras químicas por contacto directo.
- Posibles afectaciones pulmonares en exposiciones elevadas.
- Riesgos ambientales en caso de derrames o fugas.
¿Qué responde la empresa GPO?
La empresa ha señalado que el proyecto cuenta con autorizaciones ambientales vigentes y asegura que la planta fue diseñada bajo estándares internacionales de seguridad.
Asimismo, sostiene que la producción de amoníaco permitirá fortalecer la disponibilidad de fertilizantes para el sector agrícola nacional y generar empleos en la región.
Un conflicto que sigue abierto
La disputa en torno a la planta de amoníaco de Topolobampo continúa en los ámbitos social, ambiental y jurídico.
Mientras comunidades indígenas, pescadores y organizaciones civiles exigen la cancelación del proyecto por considerar que pone en riesgo un ecosistema estratégico para el Golfo de California, la empresa y autoridades sostienen que la obra cumple con la normatividad aplicable y puede operar de manera segura.
El debate sobre el futuro de la Bahía de Ohuira permanece abierto y se ha convertido en uno de los conflictos socioambientales más relevantes del noroeste de México.
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