La violencia laboral no debe normalizarse ni minimizarse en ningún espacio de trabajo. Así lo afirmó Karen Ávila Flores, directora de Promoción y Capacitación en Asuntos de la Mujer y de Igualdad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Durante una videoconferencia dirigida al personal de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM), la funcionaria advirtió que prácticas como el acoso, la discriminación, el hostigamiento y la violencia física, psicológica, sexual o económica generan daños profundos en la vida de las personas.
Afectaciones que impactan la vida profesional y personal
Karen Ávila explicó que la violencia en el trabajo provoca depresión, aislamiento y estrés. Además, puede limitar el libre desarrollo de la personalidad y frenar el acceso a mejores oportunidades laborales.
Indicó que estas conductas no solo dañan la autoestima, sino también la salud y la seguridad de las víctimas. En consecuencia, afectan su desempeño y su estabilidad económica.
La funcionaria detalló que la violencia laboral puede manifestarse de varias formas. Por ejemplo, al obstaculizar o anular derechos reproductivos, discriminar por género, edad, origen étnico, orientación sexual o condición de salud. También ocurre cuando se niegan ascensos, se excluye a personas de proyectos estratégicos o se cuestiona su capacidad profesional.
Responsabilidad institucional y acciones preventivas
Ávila Flores subrayó que prevenir la violencia laboral no es una tarea exclusiva de la víctima. Por lo tanto, las instituciones y empresas deben implementar acciones claras para evitar estas prácticas.
Señaló que es necesario contar con mecanismos efectivos de denuncia y atención. Además, las organizaciones deben garantizar condiciones dignas para que todas las personas trabajen en un entorno seguro.
Explicó que la violencia laboral puede presentarse como un acto grave aislado o como una serie de acciones acumuladas. Asimismo, aclaró que no depende únicamente de la jerarquía, ya que puede ocurrir entre personas del mismo nivel o desde distintos espacios de poder.
El papel del Estado frente a la violencia laboral
La representante de la CNDH afirmó que el Estado no puede mantenerse neutral ni pasivo. En consecuencia, debe diseñar políticas públicas que garanticen a las mujeres el derecho a una vida libre de violencia.
También pidió brindar atención psicológica y asesoría legal especializada y gratuita. “No basta con investigar, también debemos acompañar a quien vive esta violencia”, concluyó.
Con este llamado, la CNDH reiteró la importancia de fortalecer acciones preventivas y mecanismos de atención. El objetivo es asegurar que todas las personas cuenten con un trabajo libre de violencia y con pleno respeto a sus derechos humanos.
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