Tianguis de crónicas mexiquenses por Rodrigo Sánchez Arce
Luego de trabajar por tres décadas en los servicios públicos estatal y federal, entiendo que los gobiernos tomen decisiones difíciles que respondan a una “visión de Estado”, pero también que cuando las decisiones involucran instituciones simbólicas y emblemáticas, siempre serán polémicas y problemáticas.
Es el caso de la reubicación que el Ayuntamiento de Toluca pretende hacer del Centro Toluqueño de Escritores(CTE). Ubicado en una atractiva esquina de los portales de la plaza Fray Andrés de Castro, se quiere trasladar a otra oficina dentro de los mismos portales.
En redes sociales y en la prensa local han corrido ríos de tinta donde se ha hablado de la importancia del CTE y el reconocimiento que tiene por parte de la comunidad cultural, por lo que sólo deseo enfatizar el carácter mexiquense, y no sólo toluqueño, de este centro de creación literaria fundado por el entrañable escritor Alejandro Ariceaga en mayo de 1983.
Desde su inicio, el CTE dio cabida a escritores mexiquenses originarios de varias latitudes como los toluqueños Benjamín Araujo y Eduardo Osorio; José Alfredo Mondragón de El Oro; Félix Suárez de Ixtlahuaca; Marco Aurelio Chávezmaya de Metepec; Blanca Aurora Mondragón de Atlacomulco; Lizbeth Padilla de Tlalnepantla; Luis Antonio García de Huixquilucan; el hidalguense José Luis Herrera; la oaxaqueña Flor Cecilia Reyes; Verónica Olguín y Alfonso Sánchez Arteche de la Ciudad de México.
Incluso en el CTE han participado escritores de otras organizaciones, como tunAstral del panameño Roberto Fernández “El Gordo” Iglesias y el chihuahuense Carlos Olvera; las Casas del Poeta de Paco Javier Estrada, que tienen presencia en varios estados del país y en Estados Unidos; y la Comuna Girondo de Dionicio Munguía, queha extendido sus redes hasta Querétaro.
Lo anterior, por sólo hablar de los “clásicos” del CTE. ¡Larga vida a esta institución de gran tradición mexiquense!

