El periodista Carlos Castro, de 26 años, fue asesinado la noche del jueves 8 de enero de 2026 en Poza Rica, Veracruz. El crimen ocurrió dentro del restaurante familiar “TrogueBirria”, ubicado en la avenida 20 de Noviembre, colonia Cazones. Sujetos armados irrumpieron en el establecimiento y dispararon directamente contra él, provocando su muerte inmediata.
La agresión ocurrió alrededor de las 19:00 horas, generando pánico entre los presentes. La Fiscalía General del Estado (FGE) acudió al lugar para iniciar las investigaciones, pero hasta el momento no se han reportado detenciones relacionadas con el caso.
Un periodista amenazado y sin protección
Carlos Castro era director del medio digital Código Norte Veracruz y había colaborado en varios medios regionales. Cubría principalmente temas de seguridad y violencia en la región norte del estado. En 2024, la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas (CEAPP) le otorgó medidas de protección tras denunciar amenazas. Sin embargo, según sus colegas, dichas medidas fueron retiradas meses antes del ataque.
Las amenazas obligaron a Castro a abandonar temporalmente Poza Rica. Al momento del asesinato, también administraba el restaurante junto a su familia.
Condena de organismos y exigencia de justicia
La CEAPP condenó el crimen y exigió una investigación exhaustiva. Subrayó la responsabilidad de las autoridades en la implementación y seguimiento de las medidas de protección.
El Observatorio sobre Libertad de Expresión y Violencia contra los Periodistas también repudió el asesinato. Demandó una indagatoria profesional que considere como línea principal su labor periodística. Afirmó que contar con medidas de protección no debería traducirse en mayor vulnerabilidad.
Veracruz, foco rojo para la prensa
El asesinato de Carlos Castro se suma a la larga lista de agresiones contra comunicadores en Veracruz. De 2005 a 2024, la CEAPP registró 31 periodistas asesinados y cuatro desaparecidos en el estado.
Durante la administración actual de Rocío Nahle García, es el segundo periodista asesinado. El primero fue Avisak Douglas en mayo de 2025. Además, sigue sin resolverse la desaparición del periodista Miguel Ángel Anaya Castillo.
A nivel nacional, Reporteros Sin Fronteras ha clasificado a México como el segundo país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, con más de 150 periodistas asesinados desde el año 2000.
Un nuevo golpe a la libertad de prensa
El asesinato de Carlos Castro refleja la creciente vulnerabilidad del gremio periodístico en México, especialmente en Veracruz. A pesar de contar con antecedentes de amenazas, el periodista no contaba con protección activa al momento del crimen. Su caso reaviva la exigencia de garantizar condiciones seguras para ejercer el periodismo y combatir la impunidad en los crímenes contra la prensa.
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