Una semana después del desbordamiento del río Pantepec, las calles de este municipio veracruzano continúan cubiertas de lodo.
Las lluvias que superaron los 500 milímetros de precipitación en tres días dejaron más de 120 comunidades incomunicadas, sin luz, sin agua y con miles de familias que lo perdieron todo.
En la colonia Santa Cruz, el agua bajó, pero la vida no volvió a la normalidad. Las casas siguen cubiertas de fango y los muebles quedaron inservibles.
Los vecinos levantan con las manos lo que pueden rescatar mientras el olor a humedad y descomposición se extiende por el aire.
Perla, vecina del lugar, intenta limpiar con un trapo la mesa donde antes servía comida.
Dice que no ha faltado apoyo solidario, pero que la enfermedad empieza a rondar.
“Comida sí ha habido, pero no medicinas. Los niños ya se están enfermando y no hay doctores, no hay nada”, lamentó.
El desbordamiento del Pantepec provocó la evacuación de cientos de familias.
Algunas pasaron tres días refugiadas en azoteas antes de que las corrientes bajaran. En la zona urbana, el lodo alcanza aún las rodillas y el calor mantiene el aire denso.

Voluntarios de distintos municipios llegan con camionetas cargadas de agua, ropa y comida. Jenny, originaria de Tuxpan, explica que viajaron cuatro horas para llevar apoyo y que muchas brigadas se pierden por la falta de rutas despejadas.
“Trajimos tamales, ropa y lo que pudimos. Nos mandaron a una colonia donde no necesitaban tanto, así que nos quedamos aquí, donde sí hace falta todo”.
En la entrada al municipio se concentran las fuerzas federales y civiles que participan en la emergencia.
Elementos de la Marina, el Ejército y la Cruz Roja Mexicana trabajan en la entrega de víveres y en la limpieza de accesos. La ayuda avanza con lentitud por la cantidad de caminos bloqueados.
Durante su visita, la presidenta Claudia Sheinbaum recorrió la zona en vehículo y escuchó brevemente las peticiones de los afectados. Desde la ventana prometió que el apoyo continuará.
Mientras tanto, el panorama dentro del municipio es de pérdida total.
Los vecinos aseguran que la limpieza apenas comienza y que muchas colonias siguen sin atención médica.
Los servicios permanecen colapsados y el agua potable aún no llega a varios sectores.
En la ribera del río Pantepec, las casas quedaron irreconocibles y los animales muertos siguen entre los escombros.
Según Protección Civil de Veracruz, Álamo Temapache se ubica entre los municipios más afectados del norte del estado, junto con Poza Rica y Tihuatlán.
En total, más de 300 mil personas resultaron damnificadas por las lluvias de octubre.
Entre el lodo y el silencio, los habitantes de El Álamo intentan volver a empezar. Algunos limpian lo que queda de sus hogares; otros buscan lo que el agua se llevó.
Ninguno olvida el sonido del río entrando a las casas.
Pedro Pérez/SéUnoNoticias
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