Automovilistas denuncian que dentro del túnel de la carretera México‑Toluca se presenta una filtración constante de agua. La presencia de humedad persistente genera preocupación sobre la integridad estructural y el riesgo para quienes transitan por esa vía.
Usuarios de la carretera —conductores particulares, transporte público, empresas de logística— han reportado el problema mediante redes sociales y foros del tramo Mex‑Tol. Sin embargo, las autoridades de seguridad vial y de obras del Estado de México aún no han emitido un informe oficial que confirme las causas. Pero el señalamiento ciudadano coincide con recientes deslaves en la misma ruta.
Las alertas sobre filtración se han intensificado en los últimos días, justo después de una serie de deslaves registrados en la semana en ese corredor vial. En los días recientes ocurrieron derrumbes en tramos de la autopista México‑Toluca. Estos se produjeron particularmente cercanos a La Venta y antes del túnel. Lo cual sugiere una relación temporal entre los hechos.
El túnel afectado forma parte del trayecto México‑Toluca, en el tramo que conecta mediante la autopista de cuota hacia la Ciudad de México. Los deslaves más recientes ocurrieron en zonas como La Venta y cercanas al túnel, justo en las pendientes que anteceden su ingreso hacia la capital.
Las lluvias recientes han saturado los suelos en las laderas adyacentes a la carretera. Esto ha debilitado taludes y provocado desprendimientos de tierra y rocas. Esa inestabilidad puede favorecer que el agua se infiltre hacia el interior del túnel mediante grietas o fisuras en la estructura. También puede afectar las capas de contención. En consecuencia, la filtración constante sería una manifestación interna del mismo fenómeno que generó los derrumbes superficiales.

Deslaves recientes agravan riesgo vial
Durante esta semana, al menos tres deslaves afectaron la carretera México‑Toluca, tanto en la autopista de cuota como en tramos libres.
En un caso reciente, un derrumbe ocurrió antes del túnel, en una zona de alta pendiente, cuando el terreno reblandecido cedió a causa de las lluvias. Otro deslave se registró cerca de la caseta de La Venta, en Cuajimalpa, provocando cierre vial y caos vial. Usuarios reportan que el bloqueo por deslave afectó incluso la autopista México‑Toluca a la altura del cerro antes del túnel.
Estos incidentes evidencian que la geografía del corredor es vulnerable ante condiciones de saturación de agua. Al debilitarse el terreno, los taludes se fracturan y pueden generar fallas que comunican el exterior con estructuras subyacentes, como túneles.
El túnel, por su parte, actúa como vía de menor resistencia donde el agua infiltrada puede acumularse o canalizarse. Si no se controla, esa humedad interna podría erosionar cimentaciones, comprometer el recubrimiento estructural o acelerar grietas existentes.
La filtración constante de agua dentro del túnel México‑Toluca no es un problema aislado. Parece vincularse directamente con la reciente secuencia de deslaves provocados por lluvias e inestabilidad del suelo en las zonas colindantes. Este fenómeno combinado representa un riesgo vial serio. La integridad estructural del túnel podría verse comprometida. Además, los usuarios podrían enfrentar condiciones peligrosas (resbalones, deterioro, desplomes internos). Es urgente que las autoridades inspeccionen y identifiquen el origen exacto de la filtración. También deben adoptar medidas de mitigación —como drenajes, sellado de fisuras o reforzamientos estructurales— para prevenir agravamientos del problema.
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