En la zona otomí del norte de Toluca, los panteones se llenaron este fin de semana de flores de cempasúchil como parte de la conmemoración de San Miguel Arcángel. La tradición, que antecede al Día de Muertos, está dedicada a los llamados “muertos chiquitos”, es decir, a los niños que fallecieron y que, según la creencia, regresan en esta fecha guiados por el Arcángel.
Las delegaciones de San Andrés Cuexcontitlán, San Pablo Autopan y San Cristóbal Huichochitlán son algunas de las comunidades que mantienen viva esta práctica. Desde el 28 de septiembre, familias enteras acuden a limpiar las tumbas, retirar maleza y adornar con flores anaranjadas que simbolizan la luz del sol y sirven de camino para las almas.

Los fiscales de parroquia, encargados de organizar las actividades, explicaron que el 29 de septiembre se celebra la misa principal en honor a San Miguel, considerado protector de las almas frente a los demonios. La víspera se cubren los cementerios con flores y se encienden luces de pericón, mientras que en las casas se levantan ofrendas con agua, juguetes y veladoras.
Para los habitantes, el día de San Miguel es una tradición propia que se transmite de generación en generación. “Más que una costumbre, es algo que llevamos dentro del corazón porque no nos olvidamos de nuestros seres queridos”, señalaron fiscales entrevistados.
Aunque la pandemia modificó la manera en que algunas familias recuerdan a sus difuntos, en la zona otomí persiste el arraigo por acudir al panteón y acompañar a los “angelitos” con flores, rezos e incienso. Así, cada septiembre, el cempasúchil ilumina los cementerios y convierte el recuerdo en una fiesta de memoria colectiva.
Pedro Pérez
Para estar siempre al día con las últimas noticias y contenidos exclusivos, les invitamos a seguirnos en todas nuestras plataformas sociales de SéUno. Conéctense con nosotros en Facebook, X(Twitter), Instagram, TikTok, YouTube y Threads. ¡No se pierdan ninguna actualización y formen parte de nuestra creciente comunidad en línea!
