El gobierno de Claudia Sheinbaum se acerca a cumplir su objetivo de elevar el salario mínimo a 9,450 pesos mensuales en 2026, un incremento que consolidaría la política de recuperación salarial iniciada en 2018. Sin embargo, especialistas advierten que los aumentos de doble dígito podrían generar efectos colaterales en inflación, competitividad y márgenes de las empresas.
Avance del salario mínimo y política social
Desde 2018, el salario mínimo en México ha tenido un crecimiento acumulado superior al 100%, impulsado por la política gubernamental de fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores. Para 2025, el salario mínimo se ubica en 7,468 pesos mensuales, lo que significa que para alcanzar la meta de 9,450 pesos en 2026 se requiere un ajuste de alrededor del 26% adicional.
El gobierno federal ha señalado que este aumento responde a la necesidad de garantizar un ingreso digno que cubra la canasta básica, al tiempo que busca reducir desigualdades y mejorar las condiciones laborales.
Riesgos y preocupaciones de los incrementos
Aunque la tendencia de recuperación salarial ha sido celebrada en distintos sectores, el ritmo acelerado de los aumentos despierta inquietudes. Organismos empresariales y analistas económicos advierten que un incremento sostenido de doble dígito podría presionar la inflación, especialmente en productos básicos y servicios.
Otro punto de preocupación es la competitividad de las pequeñas y medianas empresas (pymes), que concentran la mayor parte del empleo formal en el país y cuya capacidad de absorber costos adicionales es limitada. De no acompañarse con medidas de productividad y apoyos, algunas podrían recurrir a la informalidad o incluso a recortes de personal.
El equilibrio que busca el gobierno
El reto principal será encontrar un equilibrio que permita cumplir con la meta presidencial sin desestabilizar la economía. Expertos sugieren que el aumento salarial debe estar acompañado de políticas de apoyo a las empresas, capacitación laboral y estímulos fiscales que faciliten la transición.
Por ahora, el margen existe: el salario mínimo mexicano sigue siendo uno de los más bajos en comparación con países de la OCDE. No obstante, alcanzar los 9,450 pesos mensuales en 2026 pondrá a prueba la capacidad del gobierno de Sheinbaum para sostener el crecimiento económico con estabilidad.
El aumento del salario mínimo a 9,450 pesos mensuales en 2026 se perfila como uno de los principales logros sociales de la administración actual. Sin embargo, el éxito dependerá de evitar impactos adversos en inflación y empleo, garantizando que la medida beneficie realmente a los trabajadores sin comprometer la competitividad del país.

