La tarde del sábado 16 de agosto de 2025, fue encontrado sin vida Camilo Ochoa Delgado, conocido como “El Alucín”, en el municipio de Temixco, Morelos. De acuerdo con los primeros reportes, familiares descubrieron el cuerpo dentro del baño de su domicilio en el fraccionamiento Lomas de Cuernavaca, ubicado en la calle Laureles.
Paramédicos confirmaron que el influencer presentaba múltiples impactos de bala y ya no contaba con signos vitales. Testigos indicaron que un sujeto armado ingresó al inmueble y, tras dispararle, huyó a bordo de un vehículo compacto blanco.
¿Quién era “El Alucín”?
Camilo Ochoa fue una figura polémica en el mundo digital. En su canal de YouTube “Soy Camilo Ochoa”, con más de 348 mil suscriptores, compartía análisis de noticias y aspectos de su vida personal. Sin embargo, su nombre trascendió más allá de las redes sociales debido a presuntos vínculos con el crimen organizado.
De acuerdo con diversas investigaciones periodísticas, Ochoa fue en el pasado jefe de plaza del Cártel de Sinaloa en Mazatlán y cumplió más de siete años en prisión por portación de armas de uso exclusivo del Ejército. Tras salir de prisión, buscó reinventarse como creador de contenido, donde hablaba abiertamente de su paso por el narcotráfico.
Además, era sobrino de los fundadores de la cadena de restaurantes El Pollo Loco, lo que lo mantenía conectado con un entorno empresarial y familiar de alta visibilidad.

Señalamientos y amenazas
El 9 de enero de 2025, Ochoa apareció en volantes distribuidos en Culiacán junto con otros nombres de figuras públicas, como el cantante Peso Pluma y el influencer Markitos Toys. Los panfletos acusaban a los señalados de ser “financieros, colaboradores y prestanombres” de Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa.
Tras estas acusaciones, El Alucín denunció públicamente que se encontraba perseguido y temía por su vida, al igual que por la seguridad de su familia. En entrevistas y videos, aseguró que era víctima de campañas de desprestigio en medio de la pugna interna del crimen organizado.
Repercusiones
El asesinato de Camilo Ochoa pone en relieve la intersección entre el mundo digital y el narcotráfico en México. Su perfil como exlíder criminal convertido en influencer lo convirtió en un personaje mediático de alto riesgo, especialmente tras las acusaciones que lo ligaban directamente con Los Chapitos.
Las autoridades de Morelos ya iniciaron una carpeta de investigación por homicidio, aunque hasta el momento no se ha informado sobre posibles responsables ni detenidos.
El caso de El Alucín refleja cómo la exposición mediática y las rivalidades del crimen organizado pueden tener consecuencias fatales. De influencer con cientos de miles de seguidores a presunto operador de una de las facciones más poderosas del narcotráfico, su asesinato muestra una vez más la violencia que rodea a figuras públicas ligadas —o señaladas— por nexos criminales.
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