En Ecatepec, Estado de México, un joven de apenas 13 años ha transformado un espacio urbano en un refugio para la vida silvestre. Ángel Eduardo Valdés Rangel, conocido como Pukeena, encabeza el proyecto del jardín polinizador más grande del municipio, demostrando que la conciencia ambiental no tiene edad. Con el respaldo de su comunidad, el adolescente impulsa acciones concretas contra el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad.
El origen del proyecto: salvar una ceiba
La historia comenzó cuando se planeaba la construcción de un Banco del Bienestar en Bosques de Ecatepec. En el lugar se encontraba una ceiba, árbol emblemático por su capacidad de atraer polinizadores como colibríes. Ángel, junto con su familia y vecinos, organizó acciones para evitar su tala. Gracias a su persistencia, el árbol fue conservado.
Este hecho se convirtió en el detonante de un proyecto más ambicioso: convertir el espacio aledaño en un jardín polinizador. Así nació la propuesta que fue presentada a la alcaldesa Azucena Cisneros Coss, quien aprobó su desarrollo.
Un jardín con propósito y diseño simbólico
El jardín polinizador ocupa una superficie de 750 metros cuadrados. En él, se sembraron 300 plantas con flores destinadas a atraer mariposas, abejas y colibríes. Las jardineras tienen formas simbólicas: sol, media luna, estrella, corazón y un colibrí. Estas figuras fueron diseñadas por Ángel y ejecutadas con ayuda de familiares, vecinos y su grupo scout.
Entre las especies plantadas se encuentran girasoles, lavanda, geranios, margaritas y rosales. Estas flores no solo embellecen el área, también cumplen una función ecológica al brindar alimento a polinizadores.
Expansión del impacto ambiental
Ángel no se detuvo ahí. Desde la pandemia, comenzó a reproducir cactus y suculentas. Al quedarse sin espacio, construyó una pared verde y distribuyó plantas entre sus vecinos, promoviendo la creación de áreas verdes domésticas.

También lidera otro proyecto en el Parque Ecológico Ehécatl: Jardín Polinizador Pukeena y sus Amigos, dentro del programa “Adopción de jardines polinizadores” del gobierno local.
En torno a la ceiba rescatada, ya han brotado 50 nuevos árboles. Ángel los ofrece en adopción a ciudadanos dispuestos a plantarlos en sus hogares, promoviendo así la restauración ecológica desde lo individual.
Reconocimiento institucional y respaldo familiar
Laura Barranco, directora de Medio Ambiente y Ecología, reconoció que este jardín se alinea con el Programa Municipal de Restauración Ambiental. El objetivo es convertir espacios en desuso —donde comúnmente se deposita basura— en áreas verdes que generen oxígeno, mejoren la infiltración de agua y restauren el equilibrio ecológico.
Ángel cuenta con el apoyo incondicional de sus padres, Erick Valdés y Paola Rangel, además de su abuela Socorro Morales y sus tíos Iván y Mauricio Rangel. La familia entera se muestra orgullosa de su labor como defensor ambiental.
Un llamado a la acción ciudadana
El propio Ángel declaró que su motivación principal fue combatir la contaminación. Por ello, invita a más jóvenes y vecinos a iniciar proyectos similares, a plantar más flores y a cuidar los árboles. Su ejemplo demuestra que un solo individuo puede generar un cambio positivo y duradero en su comunidad.
