En 2024, 341,000 niños en México no recibieron ninguna vacuna, según el informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef. Este número representa una cuarta parte de todos los menores sin vacunar en América Latina y el Caribe, y un 2.4% del total mundial, cifras que han sido calificadas como “alarmantes” y “una bomba de tiempo” por especialistas en salud pública.
El informe revela una caída sostenida en las coberturas de inmunización del país, que no ha alcanzado el umbral del 90% en ninguna de las 14 vacunas básicas del esquema nacional, incumpliendo así los estándares mínimos de protección colectiva recomendados por la OMS.
Coberturas por debajo del estándar y aumento de los “niños cero dosis
“Entre las vacunas más críticas, la DTP (contra difteria, tétanos y tos ferina) cayó del 89% en 2023 al 83% en 2024. La tercera dosis de DTP (DTP3), usada como indicador global de cobertura mínima, también disminuyó del 85% al 78%.
Los niños que no reciben ninguna vacuna, conocidos como “cero dosis”, son considerados especialmente vulnerables. Estos casos suelen asociarse a regiones en conflicto o a contextos de pobreza extrema. Que un país como México, la duodécima economía mundial, presente estas cifras, ha encendido las alarmas en organismos internacionales.
El epidemiólogo Óscar Sosa y el investigador en políticas de salud de la UNAM, Adolfo Martínez, coinciden en que se trata de un retroceso grave. Martínez advirtió: “Es inaceptable. Nunca habíamos visto estos números. Debería encender todas las alertas”.
El resurgimiento del sarampión y otras enfermedades prevenibles
La caída en las coberturas de vacunación ha tenido consecuencias inmediatas. México atraviesa el peor brote de sarampión del último siglo, con 3,360 casos confirmados y nueve muertes hasta junio de 2025.
El director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jarbas Barbosa, calificó el brote como “inaceptable”: “Son muertes por una enfermedad completamente prevenible”.
La cobertura contra el sarampión, que requiere dos dosis, sigue por debajo del umbral mínimo. En 2024, la primera dosis alcanzó apenas el 80% y la segunda cayó a 69%, dejando grandes sectores de la población infantil expuestos a contagios.
La situación se agrava con casos de tos ferina y tuberculosis, enfermedades que habían sido controladas en décadas anteriores.
Origen del problema: presupuesto, planificación y despriorización
El deterioro de las coberturas vacunales comenzó en 2019, con la caída generalizada de todos los esquemas por debajo del 90%. Expertos atribuyen el declive a una combinación de factores: la pandemia, una falta de planificación en la distribución de vacunas y recortes presupuestarios bajo las administraciones recientes del partido Morena.
“La falta de inversión en la compra y distribución de vacunas ha sido determinante”, explica Martínez. Por su parte, Sosa señala que hubo una apuesta ineficaz por la producción nacional: “Esa creencia de que podíamos ser autónomos nos dejó sin vacunas”.
Ambos expertos coinciden en que la recuperación será más costosa y compleja que haber mantenido las coberturas altas. Recomiendan aumentar el financiamiento, diseñar estrategias a largo plazo y priorizar la inmunización infantil como política pública urgente.

