Superman, el héroe que empezó como un socialista violento

Aunque hoy es símbolo de justicia, Superman nació como un rebelde socialista que desafiaba a los poderosos. Esta es la historia olvidada del superhéroe más famoso del mundo.
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Superman apareció por primera vez en 1938 en Action Comics #1. Fue creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, dos jóvenes de origen judío e hijos de inmigrantes. Su versión inicial no representaba al clásico “boy scout” estadounidense. En cambio, era un justiciero con rasgos de activista social. Luchaba contra empresarios corruptos, políticos deshonestos y violencia doméstica, más que contra supervillanos espaciales.

La Gran Depresión marcó profundamente su primera etapa. Superman se convirtió en un símbolo de la lucha contra la injusticia del sistema capitalista. En un cómic temprano, arrojó por la ventana a un maltratador. En otro, destruyó un barrio pobre para forzar al gobierno a construir viviendas dignas. Su actitud directa y a veces violenta respondía a las frustraciones sociales del momento.

El “Superman socialista” como reflejo de sus creadores

Jerry Siegel y Joe Shuster crecieron en barrios obreros de Cleveland, Ohio. Como jóvenes afectados por la pobreza, dotaron al personaje de una fuerte carga política. Superman, en sus primeras aventuras, no defendía el statu quo: lo desafiaba.

Diversos estudiosos del cómic, como Bradford W. Wright (Comic Book Nation), han documentado cómo Superman encarnaba ideales progresistas. Su lucha era contra los abusos del poder económico, no contra enemigos alienígenas.

El historiador cultural Danny Fingeroth afirma: “Superman fue, al principio, una figura radical que intervenía donde la ley fallaba. No era un símbolo de patriotismo, sino de reforma”.

El giro hacia el conservadurismo patriótico

Con la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, la imagen de Superman cambió radicalmente. Las editoriales, influenciadas por el ambiente político, suavizaron su carácter. Empezó a colaborar con las autoridades y a luchar por “la verdad, la justicia y el estilo de vida americano”.

Durante la era McCarthy, cualquier contenido considerado socialista o radical fue vigilado. El personaje fue adaptado para encajar en la narrativa nacionalista. Sus enemigos dejaron de ser empresarios corruptos y pasaron a ser villanos extranjeros, en sintonía con la política exterior de EE.UU.

Así, Superman abandonó su enfoque social y se convirtió en el defensor del orden establecido.

Vuelve el mito, pero con pasado reescrito

La nueva película de Superman, que se estrena el 11 de julio, recupera su imagen clásica de defensor bondadoso. David Corenswet, quien interpreta al héroe, encarna la figura limpia y esperanzadora que Hollywood quiere proyectar. Pero la historia original del personaje se aleja mucho de ese perfil.

Pocos recuerdan que el primer Superman era un rebelde con causa. Su origen como símbolo de protesta social ha quedado sepultado por décadas de adaptación a los valores dominantes. Sin embargo, esa versión original resulta más actual que nunca en tiempos de desigualdad y polarización.

Sobre el Autor Sofia Saavedra