La tormenta tropical “Alberto” ha provocado daños severos en la zona sur de Quintana Roo, particularmente en Bacalar. Los escurrimientos pluviales que siguieron a las intensas lluvias inundaron parte del trazo del Tren Maya, afectando al menos 1.5 kilómetros de vías en construcción.
Este tramo, ubicado al poniente de la ciudad, quedó bajo el agua tras varios días de acumulación pluvial. Vecinos de la colonia Diego Rojas Zapatas, una de las zonas más afectadas, reportaron inundaciones que alcanzaron hasta los 3.5 metros de altura en viviendas y vehículos.
Desplazamiento del agua hacia la zona ferroviaria
David García, habitante de Bacalar, confirmó que el agua ha migrado progresivamente desde las zonas habitadas hacia terrenos no urbanizados donde se construyen las vías del Tren Maya. A pesar de que estas áreas no contaban con edificaciones, los escurrimientos se han acumulado en los caminos de acceso y en el derecho de vía ferroviario.
“Ahora que nos dimos una vuelta pudimos notar que hay brotes de agua. Esta parece más limpia que la del pueblo, aunque revuelta. No huele mal”, declaró García. Según explicó, esto sugiere que el agua proviene directamente del subsuelo o de zonas sin residuos urbanos, lo cual coincide con la ausencia de infraestructura en esa área.
Expertos habían advertido sobre riesgos de inundación
Especialistas en medio ambiente alertaron previamente a los ingenieros militares encargados de la obra sobre los riesgos de construir en zonas proclives a inundaciones. Advirtieron que tanto Bacalar como Chetumal tienen suelos bajos con alta permeabilidad, condiciones que los hacen vulnerables a escurrimientos y encharcamientos severos en temporada de lluvias.
No obstante, los trabajos del Tren Maya continuaron sin modificaciones significativas en los planes de construcción, lo que ahora resulta en una afectación directa a la infraestructura ferroviaria.
Aún sin estimaciones oficiales de daños
Hasta el momento, no se han emitido reportes oficiales sobre la magnitud del daño ni el tiempo estimado de recuperación del tramo afectado. Tampoco se ha informado si esta situación retrasará el calendario de obras.
Autoridades locales y federales no han declarado si realizarán un rediseño del trazo o si se tomarán medidas de mitigación en las zonas vulnerables.
La situación expone una posible falta de previsión en la planificación de la megaobra, especialmente en regiones con antecedentes de anegamientos estacionales.

