El 13 de junio de 2025, Israel lanzó una ofensiva directa contra instalaciones militares y nucleares en Irán. Esta acción, conocida como Operación León Naciente, representa un nuevo punto crítico en una enemistad de más de cuatro décadas. La inmediata respuesta iraní, con decenas de misiles balísticos, ha elevado las tensiones regionales a niveles sin precedentes.
A continuación, se presenta un análisis profundo del origen, desarrollo y situación actual de este prolongado conflicto.
Orígenes: De aliados estratégicos a enemigos ideológicos
Durante la monarquía del sha Mohammad Reza Pahlaví, Irán mantenía relaciones diplomáticas y comerciales cordiales con Israel. Ambos compartían su alianza con Estados Unidos y buscaban estabilidad frente al bloque árabe hostil a Israel.
Todo cambió en 1979 con la Revolución Islámica. Ruhollah Jomeini rompió relaciones con Israel, cedió su embajada a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y declaró al Estado judío como enemigo del islam. Desde entonces, Teherán ha definido su política exterior en oposición al “imperialismo occidental”, representado por EE.UU. e Israel.
Décadas de confrontación: del espionaje a los ataques indirectos
En los años 80 y 90, Irán comenzó a financiar y entrenar a milicias antiisraelíes como Hezbolá en Líbano y posteriormente Hamás en Gaza. Israel respondió con acciones encubiertas, como el asesinato de líderes proiraníes y sabotajes a instalaciones nucleares, incluida la introducción del virus Stuxnet.
Esta “guerra en la sombra” también llegó a América Latina. En 1992, un atentado atribuido a Yihad Islámica destruyó la embajada israelí en Buenos Aires. En 2020, fue asesinado el científico iraní Mohsen Fakhrizadeh, en un ataque que Irán atribuyó al Mossad.
La guerra en Gaza como detonante de enfrentamientos directos
El ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que causó 1.200 muertes, reavivó las tensiones regionales. Israel intensificó su ofensiva contra Gaza, y también contra Hezbolá y los hutíes, todos respaldados por Irán.
En abril de 2024, Israel bombardeó el consulado iraní en Damasco, matando a altos mandos de la Guardia Revolucionaria. Irán respondió días después con una lluvia de drones y misiles sobre territorio israelí. Esta escalada marcó el inicio de ataques directos, aunque aún limitados.
2025: El punto de quiebre
El 13 de junio de 2025, Israel atacó directamente instalaciones nucleares en Irán. Netanyahu declaró que se trata de una acción “preventiva” ante una amenaza existencial. Irán respondió con misiles sobre Tel Aviv, calificando la ofensiva como “declaración de guerra”.
Expertos como Alí Vaez, del International Crisis Group, advierten que esta escalada elimina los límites tácitos que ambos países respetaban. “Este es un conflicto que ha dejado de ser indirecto”, afirmó Vaez a medios internacionales.
Implicaciones regionales e internacionales
El conflicto ya afecta a otros actores. Arabia Saudita, Egipto, EE.UU. y la Unión Europea han instado a la desescalada. Sin embargo, el riesgo de una guerra regional es alto. La red de aliados iraníes —el llamado “eje de la resistencia”— podría activar frentes simultáneos.
Además, la posibilidad de que Irán desarrolle un arma nuclear preocupa a Israel y a Occidente. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no ha podido verificar el estatus completo del programa iraní desde 2023.

