RETOS Y DESAFÍOS DE LA UAEMEX 2025

RETOS Y DESAFÍOS DE LA UAEMEX 2025 RETOS Y DESAFÍOS DE LA UAEMEX 2025 RETOS Y DESAFÍOS DE LA UAEMEX 2025

El daño a la Universidad Autónoma del Estado de México por parte de Carlos Barrera Díaz y Eréndira Fierro Moreno no ha terminado.

Es una burla para los universitarios y para la sociedad civil que, a estas alturas y en un afán protagónico, la exaspirante Eréndira Fierro declare que ya no aspira a la rectoría. Lo que debemos analizar a fondo es quién le ordenó dar ese mensaje y por qué sigue interviniendo en la administración actual, que hoy funge como encargada del despacho en la máxima casa de estudios.

Con total incongruencia y, seguramente, aconsejada por la pléyade de asesores que desde hace más de un año montaron una campaña de división y presión hacia los trabajadores y alumnos para impulsar su fallido proyecto, provocó las rupturas y enfrentamientos de los que ahora habla en su video.

¿Cómo es posible que pretenda promover un diálogo cuando ella y su equipo han sido opresores y amedrentadores? Acarrearon estudiantes a su registro a cambio de dádivas académicas. No olvidemos el caso del alumno de Prepa 2, así como la creación de bots en redes sociales para atacar y amenazar a maestros. Y hoy, como si fuera ejemplo de rectitud, habla de ética.

¿Por qué no mejor ordena a Isidro Rogel Fajardo y a Ginarely Valencia —quienes aún le rinden cuentas e informes del acontecer diario— que remuevan del cargo de director de Recursos Materiales a Rubén Ochoa Mora? Este último, además de haber firmado contratos millonarios durante cuatro años, incluyó en la nómina universitaria a parientes y amigos. Asimismo, Rafael Raúl Castañeda Pagaza, encargado de la obra universitaria, también debería ser auditado y rendir cuentas.

Habla de sororidad, pero en su equipo mantiene a personajes denunciados por acoso, como Efrén Sánchez López y Camerino Juárez Toledo, este último premiado con una dirección dentro de la institución, a pesar de sus pésimos antecedentes en la Prepa López Mateos.

Hoy, más que nunca, quienes apoyaron ese proyecto fallido deben entender que sus ambiciones personales por obtener cargos dentro de la universidad generaron un conflicto de dimensiones mayúsculas, el cual, al inicio del movimiento universitario, ellos mismos minimizaron y desestimaron.

El actual encargado del despacho de la rectoría no solo ha mostrado desconocimiento, sino que, debido a su soberbia e incapacidad, el movimiento estudiantil ni siquiera se ha sentido escuchado. Isidro Rogel Fajardo solo está protegiendo los intereses del equipo que formó Carlos Barrera para evitar rendir cuentas a los universitarios y a la sociedad.

Es momento de que Eréndira y sus colaboradores comprendan que ya no tendrán las canonjías que mantuvieron durante cuatro años gracias a Carlos Barrera. Para que exista un diálogo constructivo, en la universidad no debe permanecer ningún personaje vinculado a ese proyecto fallido.

Sobre el Autor Gerardo Castañeda

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