El expresidente de Estados Unidos, Joe Biden, fue diagnosticado con una forma agresiva de cáncer de próstata que ya presenta metástasis ósea. La noticia fue confirmada oficialmente el 17 de mayo de 2025 por su oficina. El tumor es sensible a tratamientos hormonales, lo que ofrece posibilidades de control. Sin embargo, el diagnóstico impacta en un contexto político aún tenso y remueve preocupaciones sobre su salud en los últimos años de su vida pública.
Diagnóstico médico y pronóstico
El cáncer fue detectado tras un incremento de síntomas urinarios y un examen físico que reveló un nódulo prostático. El equipo médico confirmó que la enfermedad se ha diseminado a los huesos, pero especificó que es “sensible a las hormonas”, una característica que permite tratamientos más efectivos mediante terapia hormonal.
Según el Centro Nacional de Cáncer de EE. UU., la tasa de supervivencia para este tipo de cáncer con metástasis ósea varía ampliamente. Aunque representa un riesgo alto, la respuesta hormonal brinda esperanza de prolongar la vida y mejorar la calidad de los años restantes.
El Dr. Anthony Shapiro, oncólogo del Johns Hopkins Hospital, indicó a AFP: “El hecho de que el tumor sea hormonosensible es clave. No es curable, pero sí tratable”.
Impacto político y legado en entredicho
Este diagnóstico se suma a una serie de cuestionamientos sobre la salud física y mental de Biden. En el último año de su presidencia, varios episodios de vacilaciones verbales y olvidos despertaron preocupación en medios y círculos políticos. La reciente publicación de una grabación donde se le escucha confundido ha reavivado esas inquietudes.
Biden, quien abandonó la contienda presidencial de 2024, argumentó que podría haber vencido a Trump de haberse postulado. Kamala Harris, entonces vicepresidenta, asumió la candidatura, pero fue derrotada por el republicano.
Este anuncio médico podría ensombrecer aún más el tramo final de su vida política, que ya se encontraba bajo el escrutinio de medios y figuras del partido demócrata.
Antecedentes familiares y carga emocional
El diagnóstico también remueve heridas personales. En 2015, Beau Biden, hijo del expresidente, falleció a causa de un cáncer cerebral. Esta tragedia marcó profundamente la trayectoria personal y pública de Joe Biden.
Durante su carrera política, Biden ha compartido abiertamente su dolor y el impacto emocional que causó la pérdida de su hijo, algo que podría influir en sus decisiones ante este nuevo reto de salud.

