Transportistas del Valle de Toluca lanzaron una advertencia de paro general en respuesta al estancamiento de las tarifas del transporte público desde 2019. Con más de 2 mil unidades dispuestas a suspender actividades, exigen un aumento inmediato de 4 pesos a la tarifa actual, argumentando aumentos constantes en combustibles, mantenimiento y refacciones.
Demanda de ajuste urgente a la tarifa urbana
El representante del gremio transportista, Alberto Gómez, informó que al menos 20 empresas del sector respaldan esta protesta. El dirigente declaró que la Secretaría de Movilidad del Estado de México (SEMOV) ha ignorado reiteradas peticiones de diálogo. “No hay voluntad para escucharnos. Cancelaron la reunión pactada sin aviso”, denunció Gómez.
Actualmente, el pasaje mínimo en Toluca cuesta 12 pesos. Con el ajuste solicitado, alcanzaría los 16 pesos, mientras que el pasaje máximo podría llegar a 29 pesos, según la distancia recorrida. Transportistas señalan que el congelamiento tarifario, vigente desde hace seis años, los ha llevado al borde de la quiebra.
Implicaciones del posible paro para la ciudadanía
El posible paro afectaría a miles de usuarios en Toluca y municipios aledaños. Estudiantes, trabajadores y pacientes que dependen del transporte público serían los más perjudicados. Aunque no se ha definido la fecha exacta, se espera que ocurra en los próximos días de mayo.
Alberto Gómez reconoció el impacto social de la medida, pero sostuvo que “es la única forma de que las autoridades reaccionen”. Explicó que las unidades operan con pérdidas debido al alza en los precios del diésel, el gas natural vehicular y los costos de reparación.
Sin respuesta oficial por parte de la SEMOV
Hasta el momento, la SEMOV no ha emitido un posicionamiento oficial sobre la solicitud del aumento ni ha reagendado la reunión con los transportistas. Esta omisión ha sido interpretada por los líderes del gremio como una negativa tácita al diálogo, lo que intensifica la posibilidad de un paro masivo.
Especialistas en movilidad advierten que un paro de esta magnitud podría generar caos vial, saturación en otros sistemas de transporte y una reducción drástica en la movilidad urbana. Además, recuerdan que un ajuste tarifario requiere estudios técnicos y consensos sociales que no se han transparentado.
Impacto económico y justificación del aumento
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el precio del combustible ha aumentado más del 30% desde 2019. A esto se suma un incremento del 25% en el costo de refacciones, según datos de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (CANAPAT).
Transportistas aseguran que, sin un ajuste tarifario, se verán obligados a reducir unidades, recortar personal o incluso cerrar operaciones. Alegan que el modelo actual ya no es sostenible, especialmente para los pequeños concesionarios.

