El funcionamiento de la planta croquetera El Pedregal representa un riesgo sostenido para la salud de miles de personas, denunciaron habitantes de Toluca al entregar 2 mil 247 firmas a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, en las que solicitan la clausura inmediata del establecimiento.
Ubicada detrás de la estación del Tren Interurbano, en la colonia Científicos, la fábrica emite olores intensos que, según estimaciones técnicas, se perciben hasta en un radio de cinco kilómetros. La zona incluye viviendas, centros escolares y comercios. Se calcula que al menos 400 mil personas estarían expuestas de manera directa.
Dante Álvarez Jiménez, activista por la movilidad y el territorio, explicó que la petición se sustenta en principios constitucionales de salud pública y en la necesidad de que el Estado actúe para proteger a la población. “El impacto ya no es tolerable. El olor es constante, la exposición prolongada genera malestares y está documentado por quienes viven más cerca”, declaró.
Los testimonios vecinales dan cuenta de síntomas como náuseas, dolor de cabeza, ardor en garganta y ojos, además de cuadros respiratorios en personas con padecimientos previos. En la colonia Científicos, los habitantes afirman que el polvo se impregna en ropa, paredes y superficies, y que el olor persiste incluso dentro de las viviendas.
Aunque representantes municipales han mencionado que la planta podría instalar filtros, los denunciantes insisten en que la medida no es suficiente ni garantiza la eliminación del problema. “Es una respuesta superficial que llega tarde. No queremos paliativos, queremos soluciones de fondo”, expresó Álvarez.
Como siguiente paso, solicitarán a la Comisión de Medio Ambiente de la Legislatura local que promueva una norma específica para regular la contaminación por olores, ya que actualmente no existe un marco jurídico que limite este tipo de emisiones.

La planta sostiene que opera dentro de los límites permitidos, lo que, según los activistas, solo evidencia un vacío normativo que beneficia a los particulares y deja sin protección a los habitantes expuestos.
Durante la campaña, se recibieron reportes similares de colonias en Lerma, Cuautitlán y otros puntos del Valle de México. La exigencia es detener operaciones que comprometen la salud y modificar el modelo de desarrollo industrial sin control ambiental.
Pedro Pérez / SeUnoNoticias
