La noche del viernes pasado, un hecho trágico sacudió a la comunidad de Belem, en Otumba. Israel, un niño de apenas 12 años, fue asesinado de un disparo en la cabeza cuando se dirigía al circo con sus amigos. El crimen, presuntamente cometido por un adolescente armado de 16 años, ha generado una profunda indignación entre familiares, vecinos y defensores de derechos infantiles, quienes demandan justicia y resultados inmediatos.
Una noche de diversión terminó en tragediaIsrael acababa de regresar de trabajar y se preparaba para asistir al circo, actividad que había planeado junto a dos de sus amigos. Luego de reunirse en su domicilio y pasar por otro menor, los niños se encontraban en una casa cercana cuando una camioneta gris se detuvo frente a ellos. Desde el vehículo, en el que viajaban varios adolescentes, se dispararon armas de fuego sin advertencia.
Una de las balas impactó directamente en el cráneo de Israel. Sus padres, al ser alertados, lo trasladaron de inmediato al Hospital de Axapusco, donde lamentablemente se certificó su muerte. La escena dejó consternados a testigos y familiares, quienes aún no comprenden cómo una salida inocente terminó en una tragedia irreversible.
Indignación y reclamos de justicia
El homicidio de Israel no ha dejado indiferente a la comunidad. Vecinos, familiares y ciudadanos de Otumba han alzado la voz para exigir justicia. Aunque la Fiscalía ha iniciado una carpeta de investigación, hasta el momento no hay personas detenidas. Este hecho ha aumentado la frustración y el enojo entre los pobladores, que demandan una actuación más eficaz de las autoridades.
En su hogar, quedó la bicicleta blanca que el niño utilizaba todos los días. Su padre, visiblemente afectado, declaró: “Justicia para mi hijo, no es justo, era un niño inocente, no le debe nada a nadie”. Israel cursaba el sexto grado de primaria y era conocido por su alegría, su gusto por la ropa vaquera y el cariño que tenía por una yegua que cuidaba.
Riesgos armados entre adolescentes
El caso también ha puesto en evidencia la facilidad con la que menores y adolescentes acceden a armas de fuego. Las autoridades no han informado el origen del arma utilizada ni el estado legal de quienes viajaban en la camioneta. Esta omisión preocupa a los habitantes de Otumba, que temen que la violencia armada entre jóvenes se normalice sin consecuencias claras.
La comunidad ha comenzado a organizar veladas y protestas pacíficas para honrar la memoria del menor y exigir resultados concretos en la investigación.

