En México, el mundo laboral sigue marcado por la desigualdad de género. A pesar de los avances en educación y paridad política, algunos sectores continúan siendo dominados por hombres. En la minería, solo el 16% de los trabajadores son mujeres. En el sector energético, la participación femenina alcanza apenas el 22%, mientras que en tecnología e ingeniería, las mujeres representan menos del 30% de la fuerza laboral.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que la participación laboral femenina en México se mantiene en 45%, mientras que la masculina es del 78%. Además, la brecha salarial sigue presente: en 2024, los hombres ganaron en promedio 34.2% más por hora trabajada que las mujeres.
Estos datos reflejan que, aunque cada vez más mujeres estudian carreras relacionadas con la ciencia, la tecnología y la industria, el mercado laboral no les ofrece las mismas oportunidades. Los prejuicios sobre sus capacidades y la falta de acceso a puestos de liderazgo siguen limitando su desarrollo profesional.
Construcción: abrirse paso entre prejuicios
Uno de los sectores donde la brecha es más evidente es la construcción. Más del 80% de quienes trabajan en esta industria son hombres, lo que convierte a las mujeres en una minoría dentro del gremio.
Monserrat Arriaga, arquitecta con más de 14 años de experiencia, ha enfrentado estos obstáculos desde el inicio de su carrera. Aunque en la universidad la presencia de mujeres en arquitectura es cada vez mayor, en el campo laboral las oportunidades siguen limitadas.
“Cuando llego a una obra, me enfrento a un entorno donde la mayoría de los trabajadores son hombres. Algunos tienen ideas arraigadas sobre el papel de las mujeres, pero con el tiempo he aprendido a construir mi lugar y a demostrar con trabajo que una arquitecta puede dirigir una obra con el mismo liderazgo y conocimiento que cualquiera”, explicó.
Las empresas constructoras suelen relegar a las mujeres a áreas administrativas o de diseño, mientras que los puestos operativos y de supervisión en obra son ocupados mayormente por hombres. Además, el desgaste físico y las condiciones laborales complejas suelen utilizarse como argumentos para excluirlas de estos espacios.
El techo de cristal y la carga extra
El acceso a puestos de liderazgo no solo es un reto en la construcción, sino en todos los sectores donde la presencia femenina es minoritaria. Yenifar Carina Gómez Madrid, especialista en género, explicó que el “techo de cristal” sigue frenando el crecimiento profesional de muchas mujeres.
“Las mujeres pueden prepararse, tener experiencia y demostrar su capacidad, pero aun así enfrentan obstáculos para llegar a cargos de alta dirección. Aunque hay avances en el sector público, en el sector privado todavía se privilegia a los hombres en estos espacios”, afirmó.
Otro factor que limita el desarrollo laboral femenino es la doble jornada. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) señala que las mujeres dedican en promedio 76.8 horas semanales a labores de cuidado, mientras que los hombres destinan 70.7 horas.
Este desequilibrio impacta directamente en su crecimiento profesional. Muchas deben elegir entre avanzar en sus carreras o atender responsabilidades en casa, una decisión que sus colegas hombres rara vez enfrentan.

Trabajo inestable y jefas de familia
El crecimiento de hogares encabezados por mujeres también refleja la desigualdad económica. Aunque el 40% de las mujeres en México tienen empleos formales, muchas enfrentan condiciones laborales inestables y salarios bajos.
Las políticas públicas aún no reflejan estos cambios en la estructura familiar. Gómez Madrid destacó la necesidad de diseñar programas que garanticen acceso a empleos formales y reduzcan la precarización laboral, especialmente para aquellas que son el único sostén de sus hogares.
Hacia una transformación real
El 8 de marzo se ha convertido en un recordatorio de que la igualdad de género en el ámbito laboral sigue siendo un reto pendiente. Aunque las mujeres han logrado abrirse paso en sectores dominados por hombres, aún enfrentan barreras que limitan su desarrollo profesional.
Especialistas advierten que, si no se implementan cambios estructurales, la equidad laboral en México podría tardar hasta 100 años en alcanzarse.
Mientras tanto, mujeres como Monserrat continúan en la construcción de su camino en industrias que, aunque siguen siendo territorio masculino, ya no son inaccesibles.
Pedro Pérez/SéUnoNoticias
Para estar siempre al día con las últimas noticias y contenidos exclusivos, les invitamos a seguirnos en todas nuestras plataformas sociales de SéUno. Conéctense con nosotros en Facebook, X(Twitter), Instagram, TikTok, YouTube y Threads. ¡No se pierdan ninguna actualización y formen parte de nuestra creciente comunidad en línea!
