El papa Francisco, de 87 años, sufrió este viernes 28 de febrero una “crisis respiratoria aislada” mientras se encuentra internado en el hospital Gemelli de Roma. El Vaticano informó que el pontífice respondió bien al suministro de oxígeno y permaneció consciente durante el episodio. Sin embargo, la prolongada hospitalización y sus antecedentes médicos han reavivado las preocupaciones sobre su capacidad para continuar al frente de la Iglesia católica.
Un nuevo episodio de complicaciones respiratorias
Según el comunicado del Vaticano, el papa presentó un broncoespasmo severo, lo que provocó vómitos con inhalación y un empeoramiento repentino de su estado respiratorio. El incidente ocurrió en la tarde y requirió atención médica inmediata.
Francisco fue ingresado el 14 de febrero debido a una bronquitis que evolucionó a una doble neumonía. Su estado ya había causado alarma el fin de semana pasado, cuando sufrió un fuerte ataque de asma que obligó a realizarle una transfusión de sangre.
Antecedentes médicos y preocupaciones sobre su futuro
Esta es la cuarta hospitalización del papa desde 2021 y la más prolongada hasta la fecha. Su salud ha sido motivo de preocupación en los últimos años, ya que ha enfrentado varias intervenciones quirúrgicas, incluyendo operaciones en el colon y el abdomen. Además, sus problemas de movilidad han limitado su agenda y su participación en actividades públicas.
El prolongado ingreso hospitalario también ha reabierto el debate sobre su capacidad para continuar con sus responsabilidades. Aunque el derecho canónico contempla la renuncia papal en caso de incapacidad, no existen disposiciones claras sobre qué sucedería si su salud le impidiera gobernar sin necesidad de abdicar.

