Por Marco Antonio Aguilar
Sé que sueno como un disco rayado, pero, ¿cómo no repetir la misma canción si el Estado de México está convertido en un campo minado de baches? Es imposible circular sin caer en el hueco de la desesperación. Cada viaje se transforma en un deporte extremo para esquivar cráteres, y la paciencia de los ciudadanos ya está más que agotada.
Mientras tanto, en la Ciudad de México, las autoridades han decidido hacer más que tapar huecos: han creado un programa donde, en lugar de castigar al automovilista por su mala suerte, lo respaldan y le devuelven algo de lo perdido. Si un bache daña tu vehículo, puedes reclamar una compensación. Sí, te pagan por los daños.
Y mientras allá intentan arreglar el problema, aquí seguimos atrapados en un ciclo sin fin. Para rematar, un presidente municipal recientemente salió con la excusa de que no es su culpa, sino de administraciones pasadas. Y, siendo justos, quizá tenga razón en parte. Este problema de los baches es una herencia maldita que se ha pasado de administración en administración, sin que ninguna se haya atrevido a resolverlo de fondo.
Es cierto que muchas administraciones pareciera que se han limitado a “clavarse la lana” y a cubrir los baches con parches que no duran ni una temporada de lluvias. Sin embargo, hay que reconocer que algunas han hecho esfuerzos por combatir este problema, aunque sea de manera temporal. Pero al final, seguimos con la misma canción, mientras los baches marcan el ritmo de nuestra frustración.
La pregunta es, ¿por qué en el Estado de México ni el gobierno estatal ni los Ayuntamientos han podido implementar por lo menos un programa similar al de la Ciudad de México? ¿Acaso los automovilistas mexiquenses no merecen la misma protección?
Propongo, con la humildad de un ciudadano desesperado, que tal vez sea hora de que los diputados locales intervengan no solo para asignar recursos, sino para exigir la creación de comités vecinales organizados por los Ayuntamientos, que supervisen que los trabajos se hagan bien. Eso sí, bajo la vigilancia de los expertos del Gobierno del Estado, quienes deben asegurar que cada peso se use adecuadamente. Porque hay calles donde un simple bacheo no basta; se necesita ir más allá, hasta la subbase, para arreglar el problema de raíz. Aclaro que solo son ideas; lo importante aquí es que los ciudadanos sepamos que nuestras autoridades y los políticos están haciendo algo al respecto.
Además, los diputados locales deberían considerar emitir extrañamientos contra aquellos presidentes municipales que, a pesar de ser conscientes del problema que todos vivimos a diario, han decidido hacer caso omiso. No se trata solo de cambiar el disco, sino de asegurar que esta melodía desafinada no siga sonando más.
P.D. Presidente(a) municipal, es hora de despertar y dejar de escuchar a quienes te rodean. Escucha el clamor ciudadano: las cosas no están bien, y el trabajo que estás haciendo deja mucho que desear. Por lo que más quieras, haz algo ya.

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