En el pueblo de San Miguel Ixtapan, ubicado en el municipio de Tejupilco, Estado de México, se conserva una tradición milenaria: la producción de sal utilizando métodos artesanales. Esta práctica, que data de la época prehispánica, sigue siendo vital para la comunidad local.
Mantenimiento de una Tradición Ancestral
El nombre de San Miguel Ixtapan deriva de los vocablos náhuatl “ixta” (sal) y “pan” (lugar), haciendo referencia a su larga historia en la producción de sal. Cerca de la Zona Arqueológica de San Miguel se encuentra el manantial Huixtallo, cuyo nombre evoca a Huixtocíhuatl, la diosa mexica de la sal. De este manantial se extrae agua salada que es fundamental en el proceso artesanal.
El proceso comienza con la extracción del agua salina del manantial, la cual se deposita en cajetes para reposar. Tras aclararse, el agua se extiende en azoteas de cemento para que se evapore al sol, dejando cristales de sal que luego se recolectan y se secan más para eliminar la humedad.

Impacto Comunitario y Comercial
La producción de sal en San Miguel Ixtapan es una actividad secundaria para la comunidad, que se realiza entre enero y mayo. La sal artesanal producida se vende a turistas y en los días de plaza en localidades cercanas. A pesar de la competencia con la sal industrial, la sal de Ixtapan es valorada por sus usos culinarios y medicinales.
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