La implosión económica de México, que empezó en 1994, tuvo repercusiones globales. La crisis comenzó con la devaluación del peso mexicano en diciembre de ese año y rápidamente se extendió a otros países.
Un factor importante en la agitación fue la liberalización financiera adoptada por México a principios de los años 1990, que incluyó la apertura del mercado de capitales a la inversión extranjera. Estas medidas aumentaron la especulación financiera en el país y culminaron en la crisis.

La deuda externa, que era elevada y estaba parcialmente indexada al dólar, se infló inmediatamente debido a la devaluación del peso mexicano, lo que dejó al país aún más vulnerable a los shocks externos.
Meses antes, en marzo de 1994, el asesinato del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Donaldo Colosio, aumentó la incertidumbre política y económica.
En pocas palabras, la devaluación del peso mexicano desencadenó la crisis. En diciembre de 1994, el gobierno anunció que ya no podía mantener fijo el valor del peso en relación con el dólar, lo que provocó una corrida bancaria para comprar dólares e intensificó la devaluación del tipo de cambio.
La depreciación se reflejó a nivel global. Los inversoresextranjeros retiraron sus inversiones de México y otros países latinoamericanos, lo cual también devaluó sus monedas. Este fenómeno se conoció como Efecto Tequila.
Las crisis asiática y rusa de 1997 y 1998, respectivamente, estuvieron influenciadas por el Efecto Tequila. En Asia, la crisis fue provocada por la especulación financiera contra las monedas de países como Tailandia, Indonesia y Corea del Sur.
En Rusia, la crisis devaluó la deuda externa y el rublo.
Ambas crisis fueron provocadas por la especulación financiera, la devaluación de la deuda externa y la falta de transparencia, entre otros factores. El producto interno bruto (PIB) de los países asiáticos cayó drásticamente en 1998, al igual que el de Rusia.
La devaluación de las monedas aumentó los costos de las importaciones y, en consecuencia, la inflación, lo que redujo el poder adquisitivo de la población. La disminución de la inversión extranjera también afectó el crecimiento económico. Además, la confianza en los mercados financieros se vio sacudida y otras partes del mundo sufrieron una desaceleración económica.
Por estos días reina el optimismo económico en México. Es probable que la política estadounidense conocida como nearshoring beneficie al país en los próximos años.
El nearshoring es el traslado de operaciones de empresas estadounidenses a países cercanos, como México. Este movimiento fue impulsado por la pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania y las preocupaciones sobre la seguridad de las cadenas de suministro.
El próximo año debería ser un año de fuerte expansión del nearshoring hacia México, principalmente por su proximidad geográfica con Estados Unidos.
Según Fitch Ratings, los lineamientos presupuestarios de México indican el mantenimiento de una gestión fiscal prudente.
Se espera una mayor inflación y mayores tasas de interés a fines de 2023, mientras que la proyección oficial de crecimiento económico se mantiene en 3%, según el gobierno, y existen expectativas en cuanto al fortalecimiento del peso mexicano.
La dependencia económica de Estados Unidos también conlleva riesgos, especialmente si su vecino del norte enfrenta una desaceleración. Fitch espera un crecimiento del PIB del 1,6% y del 1,5% en 2023 y 2024, respectivamente.
