Educación financiera: diversificación, riesgos y rendimientos

La educación financiera desarrolla “la capacidad para administrar tu dinero, dar seguimiento a tus finanzas, planear para el futuro, elegir productos financieros y mantenerte informado sobre asuntos financieros”.
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¿Qué es la Educación Financiera?

La educación financiera consiste en el desarrollo de “la capacidad para administrar tu dinero, dar seguimiento a tus finanzas, planear para el futuro, elegir productos financieros y mantenerte informado sobre asuntos financieros”.

A la hora de comenzar a invertir nuestro dinero, debemos tener en cuenta las tres grandes clases de activos que existen: prestar nuestro capital a un gobierno, una empresa o banco, los cuales nos pagan intereses y nos regresan nuestro dinero en un plazo determinado (instrumentos de deuda). La segunda clase es invertir en empresas, convertirnos en socios o accionistas de una empresa, poner un negocio propio (instrumentos de capitales). Y la tercera clase la de comprar bienes que tienen un valor básico y cuyo precio podría apreciarse en el futuro, como oro, obras de arte, entre otros materiales tangibles que se pueden comprar y vender (commodities).

Cada tipo de activo posee un rendimiento potencial, así como también un riesgo, ocurriendo muchas veces variaciones bruscas, en algunos casos más que en otros. Lo más importante y valioso para nuestro bolsillo es siempre realizar un comparador de servicios financieros antes de realizar cualquier tipo de inversión.

En un portafolio o cartera de inversión, es decir el conjunto de activos financieros en los que una persona o empresa decide invertir su dinero, y repartir el riesgo al combinar diferentes instrumentos financieros, cada una de estas grandes clases de activos, mencionados anteriormente, tiene una función. Los instrumentos de deuda dan más estabilidad y permanencia, los instrumentos de capitales brindan crecimiento y evolución. A todos nos convendría incluir al menos estos dos instrumentos, en una proporción adecuada a nuestra tolerancia al riesgo y controlándolo, intentando no perseguir rendimientos.

¿Las personas más conservadoras suelen incluir instrumentos de deuda?

En general, las personas que son más conservadoras suelen incluir especialmente instrumentos de deuda y una pequeña proporción de instrumentos de capitales. Una persona con perfil agresivo y audaz hará lo opuesto. Los commodities pueden ser un elemento de variación y de amparo para ciertos escenarios, como la inflación, pero no en todos los casos, todo depende de los objetivos personales que se tengan.

Dentro de cada una de estas grandes clases de activos existen distintas subclases. Y es importante tener en cuenta las ventajas de buscar una diversificación más global. Por eso, al elaborar portafolios es importante incluir las tres: Empresas Norteamericanas – Mercados Desarrollados (excluyendo Estados Unidos) – Mercados Emergentes.

Un dato curioso es que los instrumentos de deuda son más complejos y enredados en su subclasificación, porque el riesgo depende especialmente de dos factores: la capacidad de pago del emisor (calidad crediticia) y el plazo. Podemos incluir instrumentos emitidos por el gobierno de Estados Unidos (o de otros países como México), pero también por empresas de alta calidad crediticia y comercial (las más seguras). Podemos incluir gobiernos y empresas con calificación menor al grado de inversión, que suelen tener un riesgo mayor (pero a cambio pagan un mejor rendimiento). O una mezcla o combinación de todas estas.

En resumen, trataremos de no hacernos más complicada la vida. En definitiva, lo más importante a tener en cuenta es que los instrumentos de deuda, como tienen una volatilidad mucho menor que los de instrumentos de capitales, esto es para dar cierta estabilidad y permanencia en nuestro portafolio.

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