Con sus alas doradas como el Sol, las Mariposas monarca llegaron la Estado de México, la ausencia de turistas derivada de la pandemia de covid-19, le sha permitido recobrar lo que Durante el invierno es suyos, los bosques de la zona de Valle de Bravo y Temascalcingo.

El espectáculo de revoloteo ha permitido una especia de autoturismo en la carretera Toluca-Ciudad Altamirano, pues decenas de personas bajan la velocidad en las carreteras, buscan un acotamiento, se bajan a tomar unas fotos y siguen a no más de 20 kilómetros por hora para evitar herirlas.

A México estas mariposas llegan para reproducirse, colocan sus huevecillos, éstos eclosionan durante su estadía y las crías alcanzan su madurez en marzo, cuando es momento de regresar a los bosques del norte del continente.

Si bien la mayoría de las mariposas viven entre 2 y 6 semanas, las monarca que nacen en el verano tardío llegan a vivir ocho meses, es decir, ninguna de las mariposas que hoy están en Valle de Bravo regresará el próximo año, lo que hace aún más sorprendente el viaje que realizan.

Aunque la ausencia de turistas ha pegado en los bolsillos de comerciantes, estos reconocen que hace años no verían tapetes de mariposas en los bebederos, al menos no tan nutridos como los ven ahora, lo que, aseguran, ha sido un regalo en medio de la crisis de coronavirus.

Para visitar a la monarca solo se pide que se guarde la sana distancia, no se deje basura en el bosque, que se puede recorrer a caballo por 250 pesos, y -principalmente- que no se maltrate al insecto.

Por: Pedro Pérez

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