Los miles de peregrinos no llegaron, los puestos se quedaron, de nuevo, con la mayoría de su mercancía.
“No hay misa, no hay ceniza, llévese su Cristo, su tierrita santa”, era lo que se escuchaba en las inmediaciones del Santiario del Señor de Chalma.

Una imagen histórica se vivió en Chalma este Miércoles de Ceniza, una pequeña localidad que comparten los municipios de Ocuilan y Malinalco. Cada año, miles de peregrinaciones llegaban, pero desde el 20 de marzo del año pasado, el templo que genera devoción, ha permanecido cerrado.

Foto: Pedro Pérez / SéUno Noticias

“No hubo ni misa, muchos nos vinimos porque habían dicho que iban a abrir las iglesias, que sí se permitían las misas y que iban a dar la ceniza en bolsita, eso no sucedió, no abrieron”, comentó Lucrecia, quien viajó desde la Ciudad de México para poder cumplir, cómo año con año, con el Señor de Chalma.

El atrio acordonado y el espacio para las veladoras, un pequeño tanque de agua, fue todo lo que se les facilitó a los fieles católicos.
“Si llegaron mil 500 personas fue mucho, unos nada más llegaron a dejarle su ofrenda al nuestro santo patrono (una corona de flores), rezaron un Padre Nuestro y se fueron”, añadieron los fotógrafos del lugar, porque después de rezar, las familias aprovechaban para la foto del recuerdo.

Si bien las inmediaciones del Santuario estaban casi vacías, no así los balnearios. El miércoles de Ceniza, señalaron, es también un espacio de convivencia familiar.

Pero eso no salvó a los comerciantes, la algarabía de otros años no se dio y temen, las condiciones se repliquen para Semana Santa.
Todo está incierto, añadieron, mientras ofrecían escapularios, obleas y palanquetas.

Foto: Pedro Pérez /SéUno Noticias

Para los visitantes fue un día atípico, un Miércoles de Ceniza sin Ceniza, solo agua bendita que muchos, ante el calor, usaron para hidratarse y no para bendecir sus imágenes.

Aunque el semáforo epidemiológico se mantiene en anaranjado, lo que permitía las misas con un 20 por ciento de aforo, en Chalma decidieron no abrir para evitar las aglomeraciones que los peregrinos generan.

Algunos de los visitantes escucharon la misa virtual en el atrio, otros, rezaron y se fueron a convivir a los balnearios de la zona y a los de Malinalco. Ya habrá tiempo para profesar la fe de manera presencial, señalaron,

Información, fotos y video: Pedro Pérez / SéUno Noticias

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